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Invitación

"Ven, ven quien quiera tu seas, ven
Aún si ya en nada crees, ven

Nuestro camino no es de desesperanza.

Aún si rompes tus promesas mil veces,
Vuelve, vuelve, ven."

(Mevlana Jelaluddin Rumi)

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Pensamientos sobre Ramadán PDF Imprimir E-mail
Escrito por Editor   
Martes, 24 de Julio de 2012 16:05



Durante Ramadán, uno de nuestros deberes debería ser reflexionar y ver si somos dominados por nuestra Ruhi Hayvani, nuestra alma animal, o si somos verdaderamente humanos y estamos guiados por nuestra Ruhi Insani, nuestra alma humana.

Nuestra alma animal se ocupa de procesar aquello que nos nutre: la comida, el agua, el aire y la luz del sol que entra en nuestros cuerpos. A través de nuestro sistema digestivo y circulatorio, recibimos vida, salud y energía (incluyendo la energía sexual), para nuestra existencia física. Nuestra alma animal reside en el corazón físico. Es allí a dónde finalmente llega nuestro alimento, y desde allí es distribuido a todas las partes de nuestro cuerpo a través de nuestras venas.

Para un hombre bajo la influencia de su nafs animal, rezar consiste en atravesar los distintos movimientos y recitar  los sonidos de la plegaria, y eso es suficiente para él. Su ayuno significa abstenerse de comer, beber y tener sexo, y esto es lo que le corresponde, en su nivel. Siguiendo las enseñanzas de las leyes reliogiosas de la Sharia, incluso superficialmente, avanzará. Mientras el alma animal madura, el extracto del alimento bien digerido y su esencia en la sangre limpia, es atraído a nuestras células cerebrales. Así el alma animal es convertida en un alma humana, cuya residencia está en el cerebro. Entonces el alimento vital es enriquecido por el alimento mental de las impresiones absorbidas por los sentidos y enviado a todas las partes del cuerpo a través del sistema nervioso. Un hombre guiado por su Ruhi Insani piensa, entienda, evalúa y es capaz de elegir y puede actuar según lo que ha elegido. Él siente también felicidad, tristeza y dolor. Él ama, quiere y actúa en consecuencia con estos sentimientos.

El entendimiento en el hombre es de dos tipo; uno es un entendimiento de la superficie; el otro es más profundo, es un entendimiento interior. El entendimiento superficial se lleva a cabo mediante la audición, el olfato, la vista, el gusto y el tacto. Los animales tienen estás facultades también; de hecho, algunos animales tienen una audición, vista u olfato más agudos que los humanos. Pero su aplicación y sus acciones están limitadas a unos pocos instintos básicos, tales como el de supervivencia y propagación, mientras que el entendimiento del hombre a través de sus sentidos puede ser la causa de acciones de muchos otros tipos, porque un hombre extrae mucho más de lo que él ve u oye de lo que puede hacer un animal.

El hombre tiene una variedad de acciones para llevar a cabo, de entre las cuales elegir. Para un hombre bajo la influencia de su alma humana, en el nivel básico de su entendimiento a través de los sentidos, es obligatorio ayunar según todos sus sentidos, controlando sus ojos, oídos y manos; no entrando en contacto con aquello sucio, dañino o malo. Y, de la misma manera, debe romper contacto con el mundo durante sus oraciones, no pensar, ver ni oír las cosas alrededor suyo, sino que debe darle su atención a su Señor, en Cuya presencia debería sentir que está.

Un entendimiento más profundo de las cosas invisibles al ojo desnudo se obtiene a través de cinco tipo de sentidos diferentes. El primero es el sentido común o el sentir común, que es sensible a las actitudes y circunstancias de la vida de uno tales como la amabilidad, la belleza, la generosidad, el amor y la amistad, o sus opuestos, la fealdad, la hostilidad y el odio. Este sentir común responde al amor con amor y al odio con odio.

El segundo sentido es la memoria, un área de almacenaje dónde se guardan las impresiones, tanto las recibidas por los cinco sentidos como las interpretaciones subjetivas de nuestros sentimientos acerca de ellas.

El tercer sentido es la imaginación, que es la guardián de nuestras interpretaciones subjetivas de la realidad y nuestras ilusiones, y que es capaz de desarrollar y elaborar estos concepto irreales hasta extremos increíbles.

El cuarto sentido es la inspiración, la capacidad de entender aquello que es visible y palpable en su realidad completa, y de entender aquello que es invisible igualmente bien, y de explicar la realidad invisible en términos de la realidad visible.

El quinto sentido es el poder de disponer, que mantendrá todas las impresiones, imaginaciones, pensamientos, sentimientos, inspiraciones y recuerdos en su posesión, totalmente a nuestra disposición. La suma total de estas cualidades y cómo dispensamos de ellas es el carácter, la individualidad del ser humano. Como individuo, el ser humano tiene elección. Tiene voluntad.

El Ruhi Hayvani, o alma animal, entiende también, pero su entendimiento es limitado. Entiende lo que es bueno y lo que es malo para ella, y este conocimiento es también propio de todos lo animales. Pero el alma humana entiende las cosas de manera individual y mucho más compleja. El hombre considera principios, asociaciones, implicaciones, causas y efectos. Y cuando él actúa, está bajo la influencia de un poder causal. Es allí donde un deseo o temor toma una forma concreta en sus pensamientos y él tiene que moverse para tomar posesión de la cosa deseada. Entonces tiene que huir o luchar contra la cosa temida.

Pero, ¿cuán a menudo confunde uno al amigo con el enemigo, al enemigo con el amigo? ¿Cuán a menudo lo que es medicina para un hombre es veneno para el otro? Este error de juicio no es culpa de las facultades otorgadas por Dios, de la vista, la mente, el corazón... viene del mal uso, la mala interpretación, la distorsión de la vedad y la realidad, a causa de la arrogancia de nuestra más valiosa facultad: ¡nuestra tasarruf, nuestro poder de disposición, nuestra voluntad!

 

La Ruhi insani tiene las cualidades divina de Hayy y Alim, el Simpre Viviente y el Conocedor, Murid y Sami, el que todo lo Oye y el Volente, Basir y Mutakallim, el Que Todo lo Ve y Parlante. Pero cómo está aprisionada en el cuerpo humano, ve, oye,vive, desea y habla desde diferente puntos, no desde un único punto o desde todos los lugares a la vez. Así, hay muchas verdades, no una única verdad, muchas visiones sobre una única cosa.

Así, en esta confusión, si el alma humana decide ser guiada por un profeta, por un mensajero de Allah y sigue su sharia, sus reglas religiosas y sus formas, entonces el poseedor de esa alma es un Mu´mim, un creyente. Si el alma aumenta su devoción y toma al mundo y ala vida como una manifestación de Dios, entonces es llamado Abid, siervo devoto de Dios, Si el alma le da la espalda al mundo y deja los sabores, la lujuria, la a ambición del mundo y se libera de sí mismo de las demandas de la carne, entonces se lo llama Zahid, asceta piadoso.

Si el alma encuentra el camino a su morada eterna, reconociendo sus afinidad con su Creador por sus atributos comunes que Su Creador sopló de Su propia Alma en él, y llega a conocer a su Señor, entonces se lo llama Arif, aquel que conoce la Verdad.

Y cuando ama lo que ha encontrado, y Su Señor lo ama a él, y se convierte en los ojos con los que ve, sus labios en los labios con los que saborea, sus manos en las manos con las que toca, se convierte en un Wali, un amigo de Allah. Sólo entonces sus pensamientos, sus decisiones, sus palabras y sus acciones no le pertenecerán, sino que vendrán de su Señor. Y él estará complacido con su Señor y su Señor complacido con él. Ojalá podamos algún día alcanzar este bendito estado. Amin.

 

Ramadán 1421
Adoptado de los escritos del Imam Nesefi (k.s.)
por el Shaykh Tosun Bayrak al-Jerrahi

Última actualización el Martes, 24 de Julio de 2012 23:40