Consejos de Sabios
Oyes, Pero no Escuchas
...
Abdul Qadir Al-Jilani
¿
Cuan frecuentemente escuchas sin comprender?
Sohbets
El Corán y la Muerte

Tosun Beyrak Efendi
Dos grandes maestros
Trabajo
El Recuerdo de Sí

La auto contemplación
La conciencia cómo un estado de contemplación de sí mismo...
Música Sufi
Ismi Azan Duasi - Esma-ul Hüsna

Mehmet Emin Ay - Esma-ul Hüsna Ilahi Ilahisi Dinleniyor...

Recitacion de los más bellos nombres de Allah...
Cuentos & Historias Sufis
Historia de Devoción

Extraído de la biografía de Hz. Pir Nureddin Al-Jerrahi (ks)
Poemas
Perdón

Bawa Muhaiyaddeen
Él nos perdonará siempre...
 
 
   
 

Consejos de Sabios
Oyes, pero no escuchas
Abdul Qadir Al-Jilani
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Cuan frecuentemente escuchas sin comprender.
A veces lo entiendes, pero no lo pones en practica.
Y en algunos casos sin siquiera hacer un esfuerzo, ni prestar atención...

¿Porque vienes sin la intención de actuar según lo que escuchas?

Luego te sientes mal porque las cosas no suceden cómo tu las esperas.
Te pones mal... Pero ahora, o dentro de un tiempo ya estarás bien, emocionado nuevamente...

Pero entonces seguirás sin poner acción.

Abdul Qadir Al-Jilani

   

Mezquita del Profeta sws.
 

Sharia
La Bendición al Profeta (BP)
(Salat cala-n-nabi)

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La bendición al Profeta (BP) está ordenada en el S. Corán cuando dice: “Por cierto que Allah y Sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Creyentes!, bendecidlo y auguradle una paz perfecta” (33:56).


En las tradiciones los hadices sobre la bendición al Profeta (BP) son muy numerosas y hay capítulos enteros de las recopilaciones clásicas dedicas a ellas. (Cfr. Sahih Muslim, Kitab al-halat, XV).

En primer lugar hay que decir que el Profeta (BP) no necesita de las bendiciones de las hombres, pues alguien mucho mejor lo bendice: Allah y sus ángeles. En realidad la bendición al mejor de la creación es un beneficio para el hombre mismo, una manera de acercarse a él, de amarlo e imitarlo.

Tradiciones del Sahih Muslim sobre la bendición al Profeta y el salat al-ibrahimiyyah que se pronuncia durante la oración

(803) Abdullah ibn Zayd Al-Ansârî (Abdullah ibn Zayd es el que vio en un sueño el llamado a la oración) narró bajo la autoridad de Mas‘ûd Al-Ansârî que dijo: “Vino con nosotros el Mensajero de Allah (B y P) mientras estábamos sentados con Sa‘d ibn ‘Ubâdah, y entonces Bashîr ibn Sa‘d le dijo: ‘Allah, el Altísimo, nos ordenó que pidamos bendiciones para ti , Mensajero de Allah, ¿cómo hemos de bendecirte?’ El Mensajero de Allah (B y P) se quedó callado al punto que pensamos que no iba a contestar. Luego dijo el Mensajero de Allah (B y P): «Decid: ‘¡Allâhumma! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad como bendijiste a la familia de Abraham; y agracia a Muhammad y a la familia de Muhammad como agraciaste a la familia de Abraham. En todos los mundos, Tu eres digno de alabanzas y glorioso.’ Y los saludos (decidlos) como los habéis aprendido ».”

(804) Ibn Abî Layla relató: “Ka‘b ibn ‘Uÿrah me encontró y dijo: "¿Te puedo hacer un regalo?’ (y agregó) ‘Vino a nosotros el Mensajero de Allah (B y P) y le dijimos: Hemos aprendido a saludarte (a desearte la Paz) ¿Pero cómo pedimos bendiciones para ti? Respondió: «Decid: ‘¡Allâhumma!, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, como bendijiste a la familia de Abraham, ciertamente eres Digno de Alabanzas y Glorioso; Allâhumma, agracia a Muhammad y a la familia de Muhammad como agraciaste a la familia de Abraham, ciertamente eres Digno de Alabanzas y Glorioso’»’.”

(807) Abû Humayd Al-Sâ‘idî relató: “Le dijeron al Mensajero de Allah (B y P): ‘¡Mensajero de Allah! ¿Cómo hemos de bendecirte?’ Respondió: «Decid: ‘¡Allâhumma! Bendice a Muhammad y a sus esposas y a su descendencia, como bendijiste a Abraham y a su familia; y agracia a Muhammad y a sus esposas y descendencia, como agraciaste a la familia de Abraham, ciertamente eres Digno de Alabanzas y Glorioso’».”

(808) Abû Hurayrah relató: “El Mensajero de Allah (B y P) dijo: «A quien me bendice una vez, Allah lo bendice diez veces».”

Otras tradiciones (del libro del Imam Al-Nawawi, al-adkar)

En el libro de Tirmidhi, de Abdallah ibn Mascud: “Los primeros de la gente el Día de la Resurrección serán los que más me han bendecido”.

Se narra en los Sunan de Abu Dawud, Al-Nasa’i e Ibn Mayah, con cadenas correctas, de ‘Aws ibn ‘Aws, que el Mensajero de Allah (BP) dijo: ‘El mejor de vuestros días es el día viernes. Bendecidme abundantemente en él, pues vuestras bendiciones me son presentadas’ Le preguntaron: ‘¿Y cómo te serán presentadas cuando no seas sino huesos cariados [en la tumba]?’, y respondió: ‘Allah le ha prohibido a la tierra [corromper] los cuerpos de los Profetas (P)’.

Se narra en el Sunan de Abu Dawud, al final del libro sobre al-hayy con referencia a la visita de las tumbas, de Abu Hurayra, que dijo el Mensajero de Allah (BP): “No hagáis de mi tumba un lugar de festividad, y bendecidme pues vuestras bendiciones me llegarán donde quiera que estéis”.

Se narra también en esa obra, de Abu Hurayra, que dijo el Mensajero de Allah (BP): “Nadie me saluda sin que Allah me devuelva el espíritu hasta que le responde el saludo (salam)”.

La orden de bendecir al Profeta (BP) cuando alguien escucha que se lo menciona

Se narra en el libro de Tirmidhi, de Abu Hurayra, que dijo el Mensajero de Allah (BP): “Es humillado el hombre ante quien soy mencionado y no me bendice”.

En la obra de Ibn Al-Sani con una cadena de transmisión excelente, se narra de Anas que dijo el Mensajero de Allah (BP): “Cuando soy mencionado ante alguien que me bendiga, pues a quien me bendice una vez Allah lo bendice diez veces”.

Y en la obra de Tirmidhi se narra, de Ali ibn Abi Talib: “Es un avaro aquél que no me bendice cuando se me menciona en su presencia”.

Enseña el Imam Al-Nawawi que cuando se bendice al Profeta (BP) hay que unir bendición y saludo (Salat wa taslim), y extenderlo a su familia y compañeros.

La bendición en la súplica

Se narra en las obras de Abu Dawud, Tirmidhi y Al-Nasa’i, de Fadala ibn cUbayd: “Escuchó el Mensajero de Allah (BP) a un hombre suplicando en su oración sin alabar a Allah ni bendecir al Profeta (BP) y dijo: ‘Este se ha apresurado’... y luego enseñó: ‘Cuando uno de vosotros rece que comience con la alabanza a Allah, glorificándolo y enalteciéndolo, luego que me bendiga, y después que pida lo que quiera’”.

Se narra también en la obra de Tirmidhi de cUmar ibn Al-Jattab, quien dijo: “La súplica permanece en suspenso entre el cielo y la tierra y no se eleva hasta que no se bendice al Profeta”.


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Sohbets
Sobre la Muerte
Tasun Beyrak Efendi
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Cuando Hazreti Muhammad (saws) iba a dejar este mundo, anunció a sus compañeros que pronto partiría y agregó que dejaría a dos grandes maestros que continuarían su obra, un maestro parlante y un maestro silencioso: el Sagrado Corán y la muerte.


Hazreti Omar (ra) tenía un empleado a sueldo cuya única obligación era acercarse a él varias veces al día y recordarle la muerte diciéndole: "Ya Omar, vas a morir." Un día el Sultán de los creyentes le dijo a este hombre que no necesitaba más de sus servicios apuntando a un pelo blanco en su barba, que le servía para recordarle la muerte.

Alguien vino donde Abu Darda, uno de los más amados compañeros del Profeta (s.a.v.s), pidiendo consejo. Le dijo: "Ya Abu Darda ayúdame, tengo una terrible enfermedad, la enfermedad del amor a este mundo, mi corazón está oscuro y no veo ningún destello de luz en mis oraciones y devociones, no tengo alegría." Abu Darda le contestó: "Sin duda que esta enfermedad es la peor de las enfermedades, y si no se cura a tiempo puede causar la muerte de tu fe. Te voy a dar tres remedios, tómalos todos. Visita a los enfermos, ve a funerales y camina por los cementerios. Si haces todas estas cosas con frecuencia, tu enfermedad te dejará. Tu amor y apego a este mundo desaparecerán; tu corazón se iluminará nuevamente y tu ojo interno se abrirá."

Esta persona siguió el consejo del santo, pero su enfermedad no lo abandonó. Volvió a quejarse donde Abu Darda; el santo le dijo: "Si tu visitaste a los enfermos como algunos doctores y enfermeras lo hacen, creyendo que los pueden curar, haciéndolo como parte de su profesión y forma de vida; y si fuiste a los funerales como lo hacen algunos sacerdotes, juzgando por las flores y la cantidad de gente que asiste, pensando en el pago que recibirán por sus servicios, y si caminaste por los cementerios leyendo las lápidas que glorifican las obras del fallecido en este mundo; no has hecho ninguna de las cosas que te pedí que hicieras.

Cuando visitas a los enfermos ponte en su lugar sufriendo, incapaz de beber y comer, moribundo, como te sucederá a ti tarde o temprano. Que es esto de correr de un lado a otro, de que se tratan estas peleas. Habla con tus nafs, tu ego y muéstrale esa criatura moribunda e indefensa y dile "Date cuenta que este será luego tu final, deja el amor a este mundo."

Cuando vas a los funerales imagina que eres tu quien está tendido en esa caja de madera, envuelto en un pedazo de tela, desnudo como el día en que naciste. Todos tus bienes, todo tu dinero, toda tu fama, tu casa, tu esposa, tus hijos, todo aquello que has amado quedará atrás. Dile a tus nafs que ese cajón de madera es un vehículo en el que muy pronto viajarás, igual que todos los que ya han muerto. Todos esos bienes que han acumulado con tanto dolor y esfuerzo, toda la reputación, el resultado de tanta pretensión, quedarán diseminado. Muéstrale esto a tus nafs.

Muéstrale que todos aquellos que creían amar a la persona muerta le han dado la espalda, aún cuando les haya dejado todo. El no puede llevar consigo ni un trago de agua ni un bocado de comida. Nadie sabe lo que le pasará, ni siquiera él. Pregúntale a tus nafs si están preparados.

"Cuando vas a los cementerios, observa la tierra por la cual vas caminando. Pieles tiernas que se están pudriendo, hermosas cabezas cayéndose de sus cuerpos, hermosos ojos llenos de tierra; aquellas lenguas que cantaban como ruiseñores que cantaban por la gloria de este mundo o por la gloria del creador, se han vuelto comida para los insectos. Todas sus malas obras se han vuelto monstruos que los muerden. Mientras caminas, piensa que quizás estás pisando sobre la cabeza de algún rey, cabezas que solían usar coronas y labios embelesadores por los cuales hombres hubieran dado sus vidas por tocar.

Oh ego, cuando vas a creer, cuando vas a tener suficiente con las ilusiones de este mundo. No te das cuenta lo que te sucederá. Tu también muy pronto como "el futuro está cercano" serás exactamente como ellos; serás dejado en un agujero oscuro que podría bien ser un hoyo del infierno, cara a cara con esos horribles monstruos de tus malas obras. Saca el mundo fuera de tu corazón. Sé puro en tus obras. Oh nafs antes de caer de ese oscuro agujero, antes de que serpientes e insectos vengan a alimentarse de nosotros preparémonos juntos.

Esa persona siguió los consejos de Abu Darda. Su corazón recibió luz, su ojo interno se abrió. Y él en agradecimiento recordaba a su maestro el médico de su corazón que revivió su corazón muerto.

Mis compañeros en este viaje en el camino a la verdad, recuerden a menudo la muerte, les ayudará a mantenerse aparte de este mundo y del amor a este mundo, les ayudará a servir como doctores de corazones para curar las enfermedades de este mundo. Saben que la muerte es "kullu nafsan zayi katul maut", "todos los seres, todas las cosas creadas sentirán, saborearán, conocerán la muerte".

No es un asunto menor, no es algo fácil, no es fácil de contar no es fácil de entender. Hay tres cosas que son imposibles de describir: el paraíso, el infierno y la muerte: Para que puedan conocer a este gran maestro, se los describiré lo que más se puede describir para inculcarle terror con esto a sus nafs.

La muerte es un ser creado. Allah dice: "He creado tanto la vida como la muerte". Es la más grande de las cosas creadas y la más terrorífica. Quien la ve muere instantáneamente. Es tan grande como todos los seres que han sido y que serán creados, y que todos los soles, lunas y estrellas juntos. Tiene tantas cabezas como el número de soles, lunas y estrellas y tantos ojos, bocas, orejas y manos. Imagínensela.

Dios creó la muerte antes de crear al ser vivo. El Profeta (s.a.v.s) dijo: "Allah creó las almas de los seres cuatro mil años antes de crear los cuerpos de estos seres, y cuatro mil años antes de crear las almas creó el sustento de estos seres creados, y tres mil años antes de crear el sustento, El creó la muerte.

Cuando la muerte fue creada gritó con todas sus bocas y todos los ángeles se estremecieron de temor, preguntándole a Allah: "Oh Señor ¿qué es este sonido terrorífico que llena de temor nuestros corazones y nos hace olvidar nuestras devociones?" Allah dijo: "Es la voz de la muerte que hará que todo lo que existe en los mundos y los cielos perezca. "Los ángeles le rogaron a Dios ver la muerte. Allah dijo: "Entonces prepárense."

Le pidió a la muerte que abriera sus alas y hablara. Cuando los ángeles vieron la grandeza de la muerte y escucharon su voz aterradora, todos cayeron inconscientes durante todo un año; le preguntaron a Dios. "Oh Eterno ¿has creado algún ser más grande que la muerte?" Allah dijo: "De todas mis criaturas la muerte es la más grande, tan grande como todos los seres juntos".

Luego con las órdenes de Dios se sentó en silencio sin moverse. Allah llamó al Angel de la Muerte y le dijo: "Oh Izrail serás el maestro de la muerte, cuando Yo te pida tomar las vidas de Mis sirvientes envíaselas para que todos ellos saboreen la muerte y vean su impermanencia."

Izrail se aproximó a la muerte y dijo: "He sido enviado por la Eterna Verdad. Cuando se me ordene tomar las vidas de los seres temporales te enviaré a ti y tu me obedecerás."

La muerte le contestó: "Tú eres mi maestro con las órdenes de Dios y yo obedezco, pero debes saber que también mataré a los habitantes del cielo, a Gabriel, Israfil, Michael y a ti." Y la misma muerte será aniquilada por el Profeta Yahya (Juan el bautista) (as) en algún lugar entre el paraíso y el infierno antes del día del juicio final.

Si realmente quieren conocer la muerte, pregunten a los muertos, encuentren a aquellos que han muerto antes de morir. Ellos son los que se han encontrado con la muerte y sus cuerpos se han vuelto tierra, ya no tienen necesidades, todos los placeres de este mundo los han dejado. Son totalmente pacientes y están totalmente satisfechos con su estado. Su sumisión es completa, como el cadáver en las manos de quien lo lava.

Si desean saber lo que les sucederá después de morir, escuchen esto. El más grande sufrimiento le espera al pecador al morir y después de la muerte. El Profeta (s.a.v.s) dice: "Al momento de la muerte uno sentirá el terror y el dolor de trescientos golpes de espada." Hz.Omar (ra) dice: "El momento de la muerte será como si un árbol lleno de espinas es introducido por la garganta. Sus espinas se atascarán en todas las venas y nervios y serán sacadas por la boca. El dolor de la muerte es como esto."

Si un átomo del estado en el momento de la muerte fuese dado a los vivientes no podrían soportarlo, perecerían todos. El Profeta (s.a.v.s) dice: "Si los animales supieran lo que es la muerte no tendrían carne que comer, porque se volverían huesos y piel."

Deben saber que llega en el tiempo señalado, para algunos cuando tienen siete, para otros cuando tienen ochenta y siete. Allah dice: "Cuando llega la hora señalada, no puede ser retrasada ni una hora, ni puede ser adelantada una hora."

No hay tiempo, estén preparados. Cuando los coloquen sobre la mesa para lavarlos y cuando los lleven al oscuro agujero en la tierra, les interrogarán. Mas vale que tengan preparadas las respuestas, pues de otro modo tendrán las torturas de la tumba. Que dolor y horror les vendrá hasta que, lo que está hecho de polvo vuelva al polvo.

Luego vendrá la resurrección de los muertos, luego el día del juicio donde Dios será el juez. Es aquí donde el derecho del más débil sobre el fuerte será cuestionado. Lo más difícil de soportar es el día del juicio final. Es un juicio tan minucioso que Hz Ali (ra) dice: "Una hoja en otoño que cayó sobre otra hoja será puesta debajo de la hoja en la cual cayó." Piensen sinceramente en los derechos de los otros que continuamente arrebatamos.

Allah es Misericordioso; El puede que perdone los pecados que cometemos en contra de El, pero las malas acciones que hacemos

su Creación, no las perdonará. Se nos pedirá que paguemos allí nuestras deudas dando nuestras buenas obras a aquellos con quienes cometimos injusticias, cuando ya no tengamos más buenas obras pagaremos recibiendo sus pecados.

Saquen sus cuentas y paguen sus deudas. Cuando los coloquen en la mesa para darles su última ablución, escucharán la voz de la Eterna Verdad. El dirá: "Oh Mi sirviente os he dado vida. Os envié a este mundo por un tiempo determinado. Os he dado salud y sustento. Has desperdiciado esa vida, no has cuidado esa salud que Yo os he dado. Has comido de Mí comida. Has mostrado respeto hacia los tiranos, os postraste frente a los ricos. ¿A quién le rezabas, para quién eran sus devociones, a la puerta de quién has estado de pie?" ¿Han preparado sus respuestas? Estas respuestas vendrán por si solas si dejan los deseos de sus nafs. Allah dice: "No dependan de los deseos de sus nafs, pues los hará dejar el camino de Allah."

Ser esclavo de sus nafs es peor que ser un adorador del fuego, peor que tomar la luna, el sol y el becerro de oro como sus dioses, porque los ídolos los llevarán a la sedición y al desorden, mientras que sus nafs con arrogancia, orgullo y envidia los llevarán a rebelarse.

Por todas sus faltas culpan a los otros y al demonio. ¿Quién es el culpable de llevar al demonio a la sedición, a desobedecer a Allah? Sus nafs que le dieron una estúpida arrogancia y envidia. Si dejas los deseos de tus nafs, ve si el demonio o los demonios de los hombres a su alrededor serán capaces de llevarlos a la perdición. Si no pueden educar sus nafs por si mismos, vayan donde un sheik. Quizás él lo pueda hacer por ustedes.

Cuando sean llevados a la tumba, serán traídos de vuelta a la vida. Mirarán a su alrededor y verán que están en la compañía de amigos con hermosos rostros. Cuando pregunten quienes son, les dirán que son sus buenas obras, que han venido antes para que no tengan miedo. Porque lo único que pueden traer a su tumba son sus obras.

Si sus obras son horrendas, encontrarán su tumba llena de criaturas hediondas y babosas. Esas son sus malas obras. Después se encontrarán con dos ángeles, Munkir y Nakir. Sus rostros son del color del cielo. Sus dientes enterrados en la tierra como una pala

ecánica, destellos de relámpagos saliendo de sus ojos, sus voces como el trueno, les preguntarán, "¿Quien es su Señor?"

Si han tenido a sus nafs como su señor dirán "No lo sé". O peor aún, dirán que sus nafs son su señor, que son su profeta, porque han sido mentirosos e hipócritas toda su vida; han tenido la costumbre de alabar a los tiranos por temor o esperando beneficio. El grito de estos ángeles llenara sus tumbas. "Estas errado, maldito. No has hecho ninguna buena obra en el mundo. Has seguido a vuestros nafs, has desperdiciado vuestra vida, has llenado vuestro corazón con animales, y fue creado para albergar a Allah. Saborea un dejo del infierno que habitarás por la eternidad."

Luego apretarán su tumba de manera que sus huesos se quebrarán y quedarán planos. Aparecerán serpientes de fuego que devorarán su carne. Ángeles los castigarán golpeándolos con barras de fierro, gritaran de dolor. Todos los seres creados, plantas y animales oirán su grito. Solo los hombres y los jinns no escucharán, porque a ellos se le ha dado el regalo de la conciencia y también la maldición de la inconciencia.

Los ángeles les pedirán que miren hacia su derecha; verán toda la belleza del paraíso. Los ángeles dirán: "Oh desafortunado, si solo hubieses sido sabio y hubieses hecho lo que vuestro Señor os pedía, evitando aquello que os pedía que no hicieras, esta podría haber sido su estación."

Luego les pedirán que miren a su izquierda, donde verán las torturas y los horrores del infierno, y llenarán su tumba con el fuego del infierno. Allí permanecerán hasta el día de juicio final. Un día de este castigo es igual a un año en esta tierra.

Recuerden continuamente a su Creador en su corazón y repitan continuamente "La illaha iLlallah Muhammad ar- rasullallah." No hay dios sino Allah y Muhammad es Su mensajero. Esta es la respuesta correcta. Aquel que ama a Allah, le teme y recuerda, sabe que siempre está en la presencia de Allah, que no puede más que ser bueno y hacer el bien, y no puede querer otra cosa que El. Ellos son los amados de Allah y con su esfuerzo y cercanía de Allah con ellos, sus nafs, sus egos, su demonio personal llega a ser Musulmán; y en vez de descarriarlos, es su servidor.

Ellos conocen el secreto de morir antes de morir, que significa que a pesar de estar en este mundo, ya no tiene valor para ellos. Este mundo no tiene ya lugar en sus corazones, están aquí para servir a su Señor. Ellos ven con los ojos de Allah, escuchan con los oídos de Allah, hablan las palabras de Allah, ellos están de la mano de Allah.

Si llegan a ser un amante de Allah y un amado de Allah, cuando su cuerpo físico muere su vida que pertenece al mundo será sacada como el sacar un pelo de la mantequilla; y su alma en la forma de una hermosa ave verde volará hacia el cielo desde su pecho, los ángeles del cielo le darán la bienvenida. Les responderán todas las preguntas a Munkir y Nakir desde su corazón, pues su mente ya no estará, su corazón responderá con las benditas palabras "La illaha illallah, Muhammad ar-rasullallah."

Y en un pestañear de un ojo su tumba se volverá un jardín de rosas del jardín del paraíso. Si sabían un simple ayat del Sagrado Corán, este se volverá una hermosa luz en este jardín, y allí perfumado y confortable, se quedarán como un novio o una novia hasta el día del juicio final.

Sheik Tosun Bayrak Efendi

   
Sigmund Freud, creador del Psicoanalisis
 

Artículos
Sufismo y Psicoanalisis Parte 2
Dr. Javad Nurbakhsh
http://www.nematollahi.org/

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El texto que a continuación les ofrecemos corresponde con la segunda parte del artículo del doctor Javad Nurbakhsh, titulado: Sufismo y psicoanálisis, que fue publicado en The International Journal of Social Psychiatry, Vol. 24, Nº 3. La primera parte del artículo, bajo el titulo: ¿Qué es el sufísmo?, ofrece al lector una imagen general de lo que es el sufismo, y en especial, el sufismo de origen persa. En esta segunda parte, hace una novedosa comparación entre el sufismo y el psicoanálisis.


Eradat, la devoción
En el artículo anterior, mencionábamos que el aspirante empieza a buscar un maestro cuando percibe su falta de plenitud y siente la necesidad urgente de alcanzar la perfección. Cuando encuentra a un maestro, el aspirante se somete a su voluntad y se convierte en su discípulo (morid), de modo que puede avanzar por las etapas de la perfección y alcanzar finalmente el estado de Hombre Perfecto (ensan-e kamel). Al lazo espiritual que une al discípulo con el maestro (morad), se le llama eradat.

El sentido literal de eradat es simplemente "querer", "desear", o "tener la intención"; pero, entre los sufíes, eradat significa preferir la voluntad del maestro a la propia voluntad. En otras palabras, eradat es la negación de la propia voluntad frente a la del maestro. Literalmente, el significado de morid es el de una persona con voluntad, mientras que para los sufíes, paradójicamente, designa a aquel que no tiene voluntad; y es más, mientras no haya abandonado su voluntad, la persona no estará cualificada para llamarse morid, discípulo.

Aun cuando el hallar a un maestro perfecto depende de la búsqueda del morid y de que este finalmente lo reconozca, en la mayoría de los casos, y quizás incluso en todos ellos, el encuentro entre el discípulo y el maestro se produce inconscientemente. Es un asunto del corazón, por tratarse de un hecho de naturaleza puramente espiritual.

La psicología espiritual de los sufíes reconoce dos clases principales de inconsciente: el del corazón (del) y el del "yo dominante" (nafs-e ammara) [ Nota 1 ]. Se considera al corazón como un don divino. Se le compara a un espejo que debe ser limpiado del orín del mundo natural y material, hasta que quede pulido y refleje la Verdad (Haqq) [ Nota 2 ].

Por otro lado, se considera al nafs-e ammara como una potencia que debe ser transmutada, en un sentido real, en el nafs-e lawwama (yo arrepentido) y finalmente en nafs-e motma'enna (yo serenado), de manera que pueda retornar a la Verdad. Los sufíes han tomado este concepto del versículo coránico: Oh alma serenada, regresa a tu Señor, contento y agradable a tu Señor! (89,27-28).

En el corazón residen el amor ('eshq), la compasión, el sacrificio personal, la caballerosidad espiritual, la pureza y la bondad. Esto queda expresado en la tradición profética: "El corazón está entre dos dedos del Misericordioso" (Ruzbahan 1970, p. 123). Del yo carnal, por otra parte, proceden las tendencias animales, la agresividad, la bajeza y la impureza. A este yo se refiere el Qorán cuando dice: Ciertamente el yo del hombre incita [ammara] a la maldad, a menos que el Señor se apiade (12,53). La disciplina y el método espiritual de la Tariqat (Senda) purifican gradualmente el corazón, dejando salir su calidad espiritual, y, al mismo tiempo, transmutando el "yo dominante". Por ello han dicho los sufíes, "El sufismo es el abandono del yo a la servidumbre ('obudiyya), y la unión del corazón con el Señorío divino (robubiyya)".

Intelecto parcial e intelecto universal
En la terminología sufí se habla de dos clases de intelecto: intelecto parcial ('aql-e yoz'i) e intelecto universal ('aql-e kolli). El intelecto parcial [es decir, la razón] es el que ejercita el hombre en su vida diaria, y se enriquece con lo que aprende en su existencia material. Cuando es necesario, lo usa como un instrumento para protegerse de los peligros del entorno y para dominar a la naturaleza. Al mismo tiempo, el intelecto parcial, la razón, es un yugo que puede someter y controlar al "yo dominante" cuando este se vuelve salvaje y su comportamiento se desvía. Dentro del marco de los usos y costumbres sociales, así como del de las leyes y principios de la religión exotérica, este intelecto vigila al "yo dominante", pero nunca puede ser un guía hacia la Verdad, y esperar de él tan noble tarea es totalmente absurdo.

A propósito de este intelecto dice Rumi:
La razón se asemeja a una acequia
que lleva el agua desde la montaña a las casas.
Cuando el flujo del agua se interrumpe,
los moradores sufren sed y mil desgracias.
¡Busca la fuente en tu interior
para librarte de esa dependencia!
(Rumi 1926, vol 4, versos1967/1968)

En otro lugar dice:
La fantasía y la conjetura son la plaga del intelecto limitado
pues éste mora en la oscuridad.
(Rumi 1926, vol 3, v. 1558)

También dice:
El intelecto limitado es incapaz de crear por sí mismo,
es sólo receptor de la ciencia, y requiere enseñanza.
(Rumi 1926, vol 4, v. 1295)

Cuando el corazón queda limpio del orín de la multiplicidad, refleja la Verdad tal y como es. A la persona que alcanza ese estado se la llama Hombre Perfecto, y a la fuente de su conocimiento o visión interior, libre de engaño, de error, de auto-adoración y de búsqueda de provecho, se la llama intelecto universal o "conciencia del corazón". A una persona que posee este intelecto, también se la puede designar como "intelecto universal". Rumi dice:

El intelecto universal y el alma universal son el hombre de Dios.
No creas que el Trono y el Pedestal están separados de él.
Su pura esencia es el lugar de la manifestación de Dios,
buscad por tanto a Dios en él y no en ningún otro.
(Rumi 1926, vol 5, v.461/462)

Es en este estado en el que el Hombre Perfecto, que ha alcanzado el intelecto universal, niega todo lo ajeno a Dios, y ayudado por el amor sólo le afirma a Él. Como dice Shah Nematollah Wali: "El intelecto niega todo lo que no es Dios, de modo que el Amor pueda afirmarle a El" (Shah Nematollah 1964, Vol. 4, p. 87).


Amor e intelecto
En la literatura sufí, comúnmente, se suele alabar al amor y menospreciar al intelecto. Por supuesto, lo que se menosprecia es tan sólo el intelecto parcial, que no debe confundirse con el intelecto universal. Rumi distingue entre los dos cuando dice:

El intelecto limitado es motivo de infamia para el intelecto;
el deseo del mundo priva al hombre de su realización.
(Rumi 1926, Vol. 5, v. 463)

Lo que los sufíes han entendido por amor no es más que la perfección e intensidad de la eradat, que es la fuerza que impulsa el amor y el fuego de su anhelo. Es con esa fuerza con la que el corazón alcanza la perfección, y no con el intelecto parcial. Este intelecto depende obviamente de la percepción de los sentidos y de las experiencias de la vida. Por el contrario, el amor es un don divino y una bendición. No es pues de extrañar que, en todos los tiempos, los juristas (foqaha), los ascetas (zohhad) y todos aquellos que siguen exclusivamente al intelecto parcial hayan renegado de los enamorados del Bienamado Divino y hayan pensado que estaban equivocados. Sobre este tema dice Rumi:

El intelecto limitado niega al amor,
y se proclama, al mismo tiempo, confidente de los misterios.
(Rumi 1926, vol 1, v. 1982)

Los sufíes, por su parte, han respetado a aquellos que los rechazaban, porque pensaban que esas personas son prisioneras de sus intelectos parciales e ignorantes del amor, y que, además, no son conscientes de su ignorancia.

El fenómeno de transferencia
Los psicoanalistas consideran que el establecimiento de una relación entre el analista y el sujeto analizado es de una importancia capital para el proceso terapéutico. Freud llamó "transferencia" a este proceso. Sabemos que, en ciertas circunstancias, la persona analizada transfiere todo su pasado a la persona del médico. En palabras de H. Racker, "Freud denominó 'transferencia' a la totalidad de los fenómenos psicológicos del paciente y de los procesos relativos al analista, y que derivan de las otras relaciones previas" (Racker 1966, p.13).

En la transferencia, se forma una nueva relación entre el analista y el paciente, que hace que este último se vuelva obediente hacia el primero y deposite su confianza en él. Esta obediencia y este depósito de confianza, que hunde sus raíces en la relación del niño con sus padres y que se desarrolla ahora como instrumento terapéutico, hace parecer al analista como una persona en quien se puede confiar. Esta relación es necesaria para todo avance con éxito de la terapia, y tiene lugar espontáneamente en algún momento de su desarrollo. Como escribe Freud:

Observamos [...] que el paciente, que sólo debería estar pensando en la solución de su propio conflicto angustioso, empieza a desarrollar un interés especial hacia la persona del médico. Todo lo que tiene relación con dicha persona le parece más importante que sus propios asuntos y lo distrae de su enfermedad. (Freud 1961, p. 367)

Transferencia frente a eradat
Cuando el vínculo de la eradat une al maestro y al discípulo, el aspirante proyecta inconscientemente la imagen que tiene de la persona ideal sobre el maestro, transfiriéndole sus sentimientos y pasiones mundanas. Entonces, el discípulo acepta totalmente al maestro y le somete todo su ser. La cuestión consiste en saber si este fenómeno corresponde, o no, a lo que Freud llamó "transferencia".

Cuando Dios establece un vínculo entre el corazón del discípulo y el del maestro, los sufíes utilizan el término eradat para describir lo que ocurre. Se ha dicho que, "La realidad de la eradat es el movimiento del corazón en busca de la Verdad" (Sayaddi 1960, p. 29).

Para contestar a la cuestión planteada, debemos distinguir dos clases de eradat. La primera es la eradat de aquellos que están bajo el influjo de su "yo dominante", o dicho de otro modo, de aquellos que tienen su alma enferma. Estos pacientes ejercen la eradat primera y esencialmente debido al dominio de su yo carnal, y en segundo lugar, y aparentemente, por el juicio del intelecto parcial. La transferencia en psicoanálisis sólo se puede relacionar con estos casos. La segunda clase es la eradat de los enamorados de la Verdad, que la practican referida a un maestro espiritual, en primer lugar debido a la orientación dada por Dios, y en segundo por la aprobación del corazón. Sólo en estos casos cabe aplicar el término sufí eradat.

En base a lo expuesto, podemos concluir:

1. La transferencia es el establecimiento de la relación adecuada entre el paciente y el analista, que puede conducir a la curación del paciente, llevándole al estado de persona normal. Eradat, por otro lado, es la relación espiritual entre el discípulo y el maestro, establecida para elevar el estado de la persona normal al de Hombre Perfecto.

2. La transferencia es el establecimiento de una relación con un analista para satisfacer los deseos del nafs-e ammara, el yo dominante, mientras que eradat es el amor hacia otra persona establecido para escapar a la auto-adoración.

3. El fenómeno de transferencia requiere elegir a un oyente adecuado que escuche las palabras del auto-adorador que habla, mientras la eradat requiere convertirse en un oyente cualificado, para aprender como adorar a la Verdad.

4. Y finalmente, la transferencia es un fenómeno material, relativo y temporal, mientras que la eradat es algo espiritual, absoluto y eterno.

Fana fi-sheij (anonadamiento de uno mismo en el maestro)
Una de las etapas del sufismo es la llamada fana fi-sheij (anonadamiento de uno mismo en el maestro). Algunos de los que recorren la Senda quedan totalmente raptados (mayzub) por el maestro gracias a la perfección de su eradat o de su amor ('eshq). Debido a la irradiación de su eradat se hallan aniquilados en el ser del maestro, y en todo lo que miran sólo le ven a él. Cuando alcanza este estado es cuando se dice que el discípulo ha alcanzado la etapa de fana fi-sheij. Muchos de los grandes sufíes alcanzaron esta etapa, siendo el ejemplo más notable el de Rumi, que fue totalmente raptado por su maestro, Shams-e Tabrizi. Por ello, esto es lo que dijo:

¡Mi Maestro y mi Señor! ¡Mi pena y mi cura!
Déjame revelar el secreto, ¡mi Sol (Shams [ Nota 3 ]), mi Dios!
Desde que te fijaste en mí, estoy loco de amor,
pues eres rey de los dos mundos, ¡mi Sol, mi Dios!
Quedaré anonadado ante Ti y no quedará de mí ni rastro,
esto es lo que exige el decoro, ¡mi Sol, mi Dios!
(Rumi 1965, p. 509)

Debe destacarse sin embargo que el fana fi-sheij es una etapa de preparación para el fana fi-Allah, el anonadamiento en Dios.

Auto-adoración y eradat
Como ya se ha dicho, para poder ser cualificado como novicio en la Senda y como alguien que pone en práctica la eradat, el aspirante debe poseer, mental y físicamente, madurez y salud. El primer efecto de la eradat en el discípulo es que su atención queda desviada del mundo y de sus asuntos y enfocada, por consiguiente, tan sólo en el maestro. Por tanto, el primer paso que da el novicio con la ayuda de la eradat es el de dirigir su atención hacia el maestro y quedar libre de auto-adoración. Aquellos que se hallan profundamente enredados en el amor hacia sí mismos y en la auto-adoración, no sólo no pueden dar el primer paso con éxito, sino que su eradat tiene un efecto negativo. De hecho, ese enredo se convierte en un gran obstáculo para el desarrollo de una eradat genuina y, por tanto, para alcanzar la meta final.

Este punto lo expresa bien el poema de Hafez (Hafez 1983, gazal 72, verso 9):

Dirigirse a la puerta de la Taberna
es tarea de los que son íntegros.
No hay camino a la vecindad del tabernero [ Nota 4 ],
Para quienes se alardean de si mismo.

En cuanto a la relación del paciente con su analista y al fenómeno de transferencia, Freud llega a la misma conclusión, cuando afirma:

"La experiencia demuestra que las personas aquejadas de neurosis narcisista no tienen capacidad para la transferencia, o tan sólo para vestigios insuficientes de la misma. Se apartan del médico, no con hostilidad, sino con indiferencia."

Morid y morad (discípulo y maestro)
De la misma manera que el morad es la manifestación del Nombre divino, al-Morad, el morid es la manifestación del Nombre divino, al-Morid. Esto es para aclarar que en la eradat el objeto de la adoración no es una persona individual, sino Dios, pues tanto el morid como el morad son manifestaciones del Nombre divino. Por tanto, la eradat es de hecho la relación divina entre dos Atributos de Dios, y sus aspectos carnales y materiales son irrelevantes.

Conocimiento adquirido ('elm-e hosuli) y conocimiento revelado por la presencia divina ('elm-e hozuri)
Debe resaltarse que los sufíes no sólo renuncian al intelecto parcial, que se forma como resultado del conocimiento adquirido en el mundo sensible, sino que consideran incluso al conocimiento adquirido por aquél como el principal obstáculo en la enseñanza de la Verdad. Este es el sentido cuando dicen, "El conocimiento es el mayor velo [de la Verdad]". En otras palabras, los sufíes rechazan todo conocimiento que no esté relacionado con el amor, y admiten sólo como verdadero el conocimiento revelado por la presencia divina (o aquel que se halla más allá de la distinción entre el sujeto y el objeto), y cuyo órgano es el corazón. Se ha dicho que, "el conocimiento es una luz que Dios proyecta en el corazón de aquellos que quiere" (sheij Baha'i, s.f., p. 493). Los sufíes, por tanto, entienden que el conocimiento adquirido aumenta la auto-adoración y el egoísmo, y separa, por consiguiente, aun más a la gente de la percepción de la Verdad. A este propósito, dice Rumi:

El libro del sufí no está hecho de tinta ni de letras:
es sólo un corazón blanco como la nieve.
Las provisiones del erudito son marcas de una pluma.
¿Cuáles son las provisiones del sufí? Marcas de pasos.
(Rumi 1926, p.366)


La cadena iniciática (selsela) y la autorización de la maestría
Los sufíes consideran que una persona no está cualificada para ser maestro espiritual hasta que no ha recorrido las etapas de la Senda guiado por un Hombre Perfecto. Tiene que haber sido reconocido como maestro por el maestro o Qotb anterior. En definitiva, un maestro tiene que haber tenido la visión completa de la Senda y haberla recorrido hasta el final, conociéndola totalmente. Esta cadena iniciática, que existe en las órdenes sufíes auténticas, se remonta al profeta y de él hasta Dios. Por tanto, los sufíes no consideran a un supuesto maestro, que no esté conectado a una cadena iniciática auténtica, como capacitado para guiar a otros. Dado que una persona así no ha recorrido la Senda, ni aprendido sus principios bajo la supervisión de un maestro o Qotb anterior, no puede ayudar ni guiar a los demás. Existe además el riesgo de que uno de estos presuntos maestros confunda el fenómeno de transferencia con la eradat y, sin saberlo, comunique sus propios defectos a otra persona.
Por tanto, una persona que no haya sido autorizada por un maestro conectado a una cadena, no sólo es incapaz de conducir a un discípulo a cualquier nivel de perfección, sino que puede perfectamente convertirle en una persona enferma y empobrecida espiritualmente.

Los psicoanalistas también afirman tajantemente que hasta que uno no ha sido psicoanalizado no puede analizar a otros. La pregunta que aquí se plantea es ¿quién analizó al propio Freud? (véase Perry 1966, pp. 103-119)

La transferencia y sus efectos sobre la vida espiritual de los sufíes
Es muy difícil distinguir entre transferencia y eradat. Sólo los maestros sufíes y los amigos de Dios, que son muy pocos en cada época, pueden trazar la línea que las separa. Desafortunadamente, además, en diferentes tiempos, ha habido personas conectadas con el sufismo que han confundido la transferencia con la eradat. Es más, algunos presuntos 'maestros', que no han alcanzado la perfección, han desviado sin saberlo el fenómeno de transferencia en su propio beneficio, sin considerar sus aspectos egoístas. En referencia a esto, dice Rumi: "En este aspecto el mundo entero anda perdido, y apenas conoce a los abdal [ Nota 5 ] de Dios" (Rumi 1926, p. 16).

Los enfermos mentales se convierten en discípulos de esta clase de 'maestros' y establecen con ellos una relación de transferencia. Luego, proclamando que han tenido lugar milagros, que no eran, de hecho, sino el resultado de las fuertes emociones establecidas por la transferencia, actúan como misioneros de su maestro y consiguen conversos. El así llamado maestro, a su vez, no consciente de su propio egoísmo, se beneficia de la ignorancia de la gente. Luego, llamándose a sí mismo amigo de Dios (wali), se instala en un modo de vida paradisíaco. A veces, por causa de un milagro contado por un discípulo, acaba por pensar que, durante todo el tiempo, había sido realmente un hombre de Dios, pero sin darse cuenta. En fin, este tipo de 'maestro' se ve empujado por la gente debido a su necesidad de ganarse la vida, y a la vez se siente cada vez más convencido de sus propias afirmaciones. Esto crea un círculo vicioso entre el discípulo y el maestro, manteniéndose ambos firmes en su propio egoísmo.

En todos los tiempos este círculo vicioso ha estimulado a un cierto número de personas a convertirse en 'maestros', y luego hay discípulos que están encantados con ellos y que van contando historias maravillosas sobre ellos. De este modo, se crean escuelas 'sufíes' que no son realmente nada más que tiendas donde los 'maestros' exponen sus mercancías. En realidad, la gente así crea sus propios ídolos y luego empieza a adorarlos. Esta clase de maestros está, de hecho, sujeta a sus propios discípulos. El hecho es que un discípulo desea tener a cierta persona como maestro, es decir, un maestro que, debido a sus defectos e imperfecciones, siempre disfruta teniendo una multitud de seguidores que lo apoyan. Sobre esto dice Rumi:

Cuidado, que estos cuervos han izado el fraude,
al imitar el grito del halcón blanco.
(Rumi 1926, Vol. 4, verso.1699)

El resultado de este tipo de falso sufismo ha sido que los falsos maestros han sido incapaces de dar enseñanza a una auténtica estirpe espiritual y de llevarles a un estado de perfección y de maestría. En consecuencia, la mayoría de estos 'maestros' nombran a sus propios descendientes como sucesores, de modo que en sus órdenes la base de la maestría espiritual se cambia por una especie de herencia de sangre, convirtiéndose, por tanto, en un asunto material.

Los maestros de la Senda verdaderos y perfectos, por otra parte, sólo aceptan a aquellos discípulos, libres de enfermedades mentales y de segundas intenciones, y que han sido elegidos por Dios. Sólo los discípulos que cumplen estas condiciones son guiados y formados. La mayoría de estos maestros no aceptan a enfermos psicológicos; sin embargo, han existido algunos maestros tan perfectos que podían admitir también a este tipo de personas. Estos discípulos, o mejor dicho pacientes, siguen un tratamiento de psicoanálisis y transferencia antes de penetrar en la Senda espiritual propiamente dicha.

Debe quedar claro que han sido muy pocos los maestros con tal grado de perfección. Uno de los más destacados entre ellos fue Shah Nematollah Wali. Este maestro perfecto acostumbraba decir, "Mandadme a todo aquel que otros maestros hayan rechazado, y yo le formaré de acuerdo con su aptitud" (ver Nurbakhsh 1959). Confirmando la grandeza de Shah Nematollah, escribe Reza Qoli Hedayat: "El pequeño arroyo se duele con las piedras, pero el océano talla las rocas."

Gracias a las habilidades de estos maestros perfectos, se han establecido clases elementales en las órdenes sufíes para curar a los enfermos psicológicos. En estas clases, un maestro perfecto o "médico divino" trata al paciente necesitado de cuidados psicológicos mediante la transferencia. Cuando se completa el tratamiento y el paciente recobra la salud, éste abandonará la escuela, o bien, si es la voluntad de Dios y la eradat le ha ayudado, podrá ser iniciado y entrar en el círculo esotérico.

Sumario y conclusión
No existe una semejanza de naturaleza genuina y profunda entre el sufismo y el psicoanálisis. Sí existen, sin embargo, parecidos superficiales entre estas dos escuelas. Mientras el objetivo del psicoanálisis es tratar a una persona anormal y llevarla a un estado de "normalidad" psíquica, la meta del sufismo es tratar a una persona psicológicamente normal y llevarla al estado de Hombre Perfecto. La relación analista-paciente se funda en el fenómeno de transferencia, mientras que la del discípulo con el maestro se funda en la eradat. La transferencia es algo material, psíquico y temporal, mientras que la eradat es algo espiritual, divino y eterno.

Sin embargo, considerando su cualidad material, psíquica y temporal, la transferencia no ha sido ignorada por los sufíes. Ha habido maestros perfectos que han hecho uso de la transferencia, unas veces como instrumento terapéutico para pacientes necesitados de cuidados psicológicos, y otras veces como una etapa inicial en el programa real del sufismo.

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Reproducido con el permiso del autor a partir del artículo publicado en The International Journal of Social Psychiatry, Vol. 24, Nº 3.

Referencias

Arberry, A. J. (1964). The Koran Interpreted, Londres.
Freud, S. (1961). Introductory Lectures on Psycho-Analysis, J. Rivière (trad.), Londres.
Hafez (1983). The Diwan, P. N. Khanlari (ed.), Teherán.
Nurbakhsh, J. (1959). The Life and Works of Shah Ne'mato'llah Wali, Teherán.
Perry, W. H. (1966). 'The Revolt against Moses', Tomorrow, Londres.
Racker, H. (1966). Transference and Countertransference, Londres.
Rumi, J. (1926). The Mathnawi, R. A. Nicholson (trad.), Londres.
Rumi, J. (1956). Qazaliyat-e Shams-e Tabrizi, M. Moshfeq (ed.), Teherán.
Ruzbahan (1970). 'Abharo'l-'Asheqin, Dr. J. Nurbakhsh (ed.), Teherán.
Sayadi, I. (1960). Farhang-e mostalahat-e 'orafa', Teherán.
Sheij Baha'i (s.f.). Kashkul, Qom.
Shah Nematollah Wali (1964). Rasa'el, Dr. J. Nurbakhsh (ed.), Vol. IV, Teherán.

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[1] Nafs: El término Árabe-Persa (al-nafs) posee una gran variedad de significados, entre ellos: la esencia (de un objeto), el alma, la psique, el espíritu, la mente, el ser vivo, la persona, lo individual, el deseo, la identidad de una persona, o el "yo", traducción que hemos usado en este artículo.

En la terminología sufí, normalmente, se usa el término nafs para referirse al nafs-e ammara (el alma baja, el yo dominante) (en francés: âme concupiscente; en Latin: cupido libido), haciendo alusión al ego del hombre que está dominado por el mal. Desde este perspectiva, el término normalmente designa la totalidad del alma-cuerpo, en el sentido en que el hombre está sujeto a su egocentrismo, y es llevado por sus pasiones, la "carne" (del término griego sarx en la forma en que es entendido por los padres de la Iglesia). Por otra parte, el nafs recorre diferentes niveles en su progreso y transformación, sobre los cuales el lector interesado puede acudir a la obra del autor, Psicología sufí. Madrid 1997). [N.T.] [ Volver]

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[2] En la terminología sufí, Haqq, o la Verdad, es una alusión a Dios, al Ser Absoluto (woyud-e motlaq). Es decir, Aquel que es libre de todo limite. En palabras del Qorán: Dios es la Verdad manifiesta (24,25). [N.T.] [ Volver ]

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[3] El "sol" al que se hace referencia aquí, además de ser el nombre del maestro de Rumi, es el sol del mundo espiritual, fuente y principio de todo lo existente. [N.T.] [ Volver ]

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[4] En la terminología sufí, el "tabernero" simboliza al maestro sufí, y la "taberna", al estado del anonadamiento (fana). [N.T.] [ Volver ]

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[5] Abdal, que significa literalmente "substituto", designa en la terminología sufí a los grandes amigos de Dios (walis) sobre los cuales reposa la existencia del universo espiritual. [N.T.] [ Volver ]


   

George Gurdjieff
 

Trabajo
Sobre el Recuerdo de Sí
La contemplación de sí mismo
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Podemos entendermos a la conciencia cómo un estado de contemplación de sí mismo, de recordarse a sí mismos. Por lo general no estamos concientes, y sí realmente nos observamos notaremos que son más prolongados los momentos en los que estamos inconcientes, y muy breves o incluso nulos los momentos en que estamos concientes.


La gran mayoría de las personas siempre se olvidan, ¿cómo vive la gente?. Nunca se recuerdan de sí mismos. No se sienten a sí mismos; no están concientes de sí mismos…
En nosotros se observa, se habla, se piensa. Nosotros no pensamos, algo piensa, algo se proyecta todo el día, incluso cuando dormimos.
Habitualmente la gente no siente “Yo soy el que observo, yo noto, yo siento, yo veo”. Todo se nota por sí sólo, se ve por sí sólo.

Para llegar a observarse realmente, ante todo hay que recordarse a sí mismo. Traten de recordarse a sí mismos cuando observen. Y sólo más tarde se podrán ver los resultados. Tan sólo tienen valor los resultados obtenidos durante el recuerdo de sí. De otra manera ustedes mismos no están en sus observaciones, entonces ¿qué beneficios puede tener?

Comprender esto tiene en sí una importancia capital. Los pocos que saben esto ya saben mucho, los pocos que realmente lo comprenden. Todo el problema está en que nadie lo sabe, y mucho menos lo comprenden.

Sí ustedes le preguntan a alguien sí se recuerda de sí mismo naturalmente le responderá que sí. Y sí ustedes le dicen que en verdad no se pueden recordar de sí mismos se enojarán, o pensaran que usted está loco. Todo el comportamiento humano, toda la ceguera y la inconciencia de los hombres, sus errores, su arrogancia y su naturaleza social están basadas en esta falsa creencia.
Sí un hombre realmente sabe y comprende que no se recuerda a sí mismo, y que no puede recordarse a sí mismo, ya sabe algo de verdad y está más cerca de una verdadera compresión de su ser.

Dialogo con G. Gurdjieff. "Fragmentos de una enseñanza desconocida". Ouspenski.

Para el recuerdo de sí

En los ensayos del recuerdo de sí mismos, en el intento de sentir “yo soy quien camina", "yo soy quién habla", "yo soy quien hace esto o lo otro”, el sólo esfuerzo por alcanzarlo detiene notablemente el caudal en el flujo de pensamientos.

En el acto del recuerdo de sí la atención se debe dividir en dos (bidireccional). Una parte se dirige hacia el mismo esfuerzo y la otra hacia la sensación de sí:

Habitualmente cuando se observa algo la atención está dirigida hacia el objeto observado:

• Unidireccional


YO OBJETO
El foco está en el objeto

• Bidireccional

Encambio aquí mientras se observa algo al mismo tiempo uno trata de observarse a sí mismo, la atención está dirigida simultaneamente hacia el objeto observado y hacia uno mismo:

YO OBJETO
El foco está en sí mismo en relación con el objeto.

El recuerdo de sí logrado de esta manera nada tiene que ver con el llamado “introspeccionismo” ni con el “análisis”.
Momentos de recuerdo de sí de este tipo ocurren raras veces en la vida, por accidentes azarosos tales como momentos de pánico, de mucha ira, peligro, acciones extremas, etc. Pero sólo se consigue la conciencia de sí, si se producen en forma deliberada por esfuerzos conscientes.

Otro indicador es que cuando suceden verdaderos momentos de recuerdo de sí, no solo se tiene sensación de plenitud sino que esos momentos no se olvidan, o al menos no tan fácilmente cómo los momentos ordinarios de distracción.

Lo más aconsejado es comenzar por el reconocimiento de las sensaciones del propio cuerpo, posturas, gestos, comodidades o incomodidades, y también si se puede incluir la conciencia de la respiración.

Ouspenski, "Fragmentos de una enseñanza desconocida".

   
 

Música Sufi
Ismi Azam Duasi
Mehmet Emin Ay - Esma-ul Hüsna Ilahi Ilahisi Dinleniyor...
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Interpretación musical y recitación de los más bellos nombres de Allah.
Macam: Rast





Si no puede ver el video desde aqui siga este linck
http://www.youtube.com/watch?v=s-xhcwavClE

   

Tumba de Hz. Pir Nureddin (ks)
a los pies de la tumba de su madre,
junto a tumbas de otros grandes Sheykhs,
dergah madre de Estambul
 

Cuentos & Historias Sufis
Historia sobre la Devoción
Extraído de la biografía de Hz. Pir Nureddin Al-Jerrahi (ks)
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Una relación muy personal debe existir entre maestro y discípulo, ya que sólo el Sheikh realmente conoce las realidades y necesidades del derviche. Una relación profunda de respeto conducente al amor y la devoción entre los dos es el elemento humano más esencial y personal en la tariqa, y sin esto los esfuerzos y la ibadat del derviche no lo llevarán a ninguna parte.


Por eso el derviche está absolutamente obligado a pedir el permiso del sheikh y su consejo en todos los asuntos, tanto “religioso” como “secular”. Se recuerda que el permiso del sheikh es también un rezo (dua), una protección, y la garantía del desarrollo exitoso del discípulo.

En miras a esta íntima relación y el absoluto respeto hacia el sheikh, relatamos aquí un incidente de la vida del primer khalifa de Hz. Nureddin, Hz. Velieddin Efendi. Este incidente ilustra el extraordinario grado del más escrupuloso respeto hacia la orden, el permiso, el placer y la prohibición del sheikh por parte del derviche. La historia es tomada del Envar-i de Hz. Fahreddin Sevki Efendi.

Uno de los tíos de Hz. Velieddin, viviendo en el barrio de Küçük Mustafapasa, murió y dejó como su porción asignada de la herencia treinta bolsas de oro así como también muchos otros valores a su sobrino Hz. Velieddin Efendi. A este efecto llegaron noticias al Dergah en Karagümrük. Hz. Velieddin fue a Hz. Pir Nureddin y le dijo las noticias de lo que él había recibido, a lo que el noble Santo replicó: “Oh Velieddin, ¿deseas la porción de las riquezas de este mundo que te ha llegado recientemente, o deseas las Bendiciones Divinas de la próxima vida?”…

Retirándose de la presencia de su sheikh y maestro, Hz. Velieddin fue a su familia y acorde a ello renunció a su parte de la herencia diciendo que aceptarlo lo profanaría espiritualmente. Ahora, ya que era invierno, una estación que puede ser extremadamente dura en Estambul, uno de sus tíos le ofreció como regalo, a causa del frío tiritante, una capa amplia, hecha de algodón verde. Hz. Velieddin aceptó la capa y, colocándosela volvió con su maestro. Cuando Hz. Pir vio la capa que su derviche utilizaba, le preguntó “¿De dónde sacas esa capa, Velieddin?” a lo que el derviche respondió: “Debido al hecho de que renuncié a la herencia, y en vista de mi pobreza, uno de mis tíos la trajo y me la ofreció como un regalo.”

“Bueno, si ese es el caso” - replicó el Santo – “Esta capa se ha convertido ahora en tu posesión. La usarás hasta el fin de tu vida, nunca te la quitarás. Cuando mueras será situada sobre tu tumba como una advertencia para futuras generaciones…”

El siguiente día siendo un viernes, Hz. Pir y su derviche fueron a la Mezquita Fatih Sultan para el rezo del yuma, después de lo cual Hz. Pir y su séquito fueron a la Puerta de Cörekçi donde el Santo ordenó a su derviche que se quitara su capa y la extendiera sobre el suelo. Hz. Velieddin inmediatamente obedeció, extendiendo la capa en el lodo. Más tarde se trajo comida, se cortó en porciones y se situó en la capa, y Hz. Nureddin ordenó a su derviche que llamara a los perros del área y que los hiciera comer la comida situada sobre la capa. Luego de esto, ofreció al derviche que recogiera su capa y se la ponga. Así procedieron juntos al Dergâh Kubbe. En el lote vacante opuesto al dergâh, se alzaba un gran árbol de moras. Hz. Pir ató a Hz. Velieddin por los cabellos a una de las ramas de este árbol (éste último tenía cabellos largos). Quitándose su turbante, el Pir entró al dergah donde encontró al Sheikh Hz. Süleyman, un Sheikh Qadiri. Luego de saludar a Hz. Pir, el ilustre sheikh le dijo “Oh, Hz. Pir, si mi hermano Velieddin ha hecho algo incorrecto, por favor perdónalo. Vayamos y desatemos su cabello y traigámoslo al dergâh.” Hz. Pir contestó: “Él entrará, no te preocupes” – y estirando su cabeza fuera de una de las ventanas, llamó “¡Velieddin, entra!” Ese noble compañero del Camino, poseedor de sagacidad y total obediencia, Hz. Velieddin, para obedecer a su sheikh, inmediatamente sacudió su cabeza violentamente, de tal forma que arrancó su cuero cabelludo y su largo cabello de su cabeza. Ellos quedaron pegados al árbol, y, con sangre saliendo copiosamente de su lastimada cabeza fue a su Sheikh. Inmediatamente fue sujeto a preguntas: “¿Por qué…” – preguntó el Pir – “… primero no desataste tu cabello y luego entraste?”

El noble respondió: “Oh mi Sheikh, me ordenaste entrar; no escuché otra orden de ti.”
(Es decir “Tú no dijiste específicamente desata tu cabello”). Con su bendita mano, el sagrado Pir gentilmente frotó la cabeza de Hz. Velieddin y de inmediato se detuvo el sangrado y el cuero cabelludo se volvió como una cabeza limpiamente afeitada. Luego dijo: “Ve y trae tu cuero cabelludo del árbol aquí.”

Cuando el derviche trajo el cuero cabelludo a su noble maestro, Hz. Pir, lo dividió en dos piezas, dando una mitad al Sheikh Süleyman y ubicando la otra en su bolsillo a la altura del pecho. “Para que esto sea una admonición para aquellos que vienen después de nosotros” – dijo – “deja que estas dos piezas de tu cuero cabelludo sean conservadas en los respectivos dergâhs, el Dergâh Kubbe y el nuestro en Karagümrük.” Hasta este día, este cuero cabelludo puede verse en el Tekke Yerrahi, al que se visita en el Banquete del fin de Ramadán (nota del autor: lo he visto con mis propios ojos, en Ramadán de 1980, cuando Hz. Muzaffer Ozak abrió las reliquias para las visitas en ocasión del Banquete de Rotura de Ayuno de Ramadán ese año).

Al día siguiente de este suceso, Hz. Pir Nureddin y su séquito, incluido Hz. Velieddin, fueron a visitar el Dergah de Hamza Zade. Delante del dergâh había un gran árbol. Hz. Nureddin clavó a Hz. Velieddin a una rama de este árbol de su oreja, y fue adentro. El sheikh de este dergâh, Hz. Sheikh Hamza Zade, viendo a Hz. Velieddin así clavado al árbol, le dijo al noble Pir: “Si nuestro amado hermano Hz. Velieddin ha hecho algo mal, por favor perdónalo, ¡Oh Noble Maestro!”

Inclinándose a través de una ventana del cuarto en los que estaban sentados, Hz. Nureddin lo llamó “Entra, Velieddin!” En inmediata conformidad con la orden de su Pir, Hz. Velieddin arrancó su oreja, partiéndola en dos, y fue adentro, al pie de su maestro. Donde Hz Pir otra vez le repitió que usaría el abrigo hasta el fin de su vida, nunca se lo quitaría, que con su muerte se deberá colocar sobre su tumba como un recordatorio y advertencia para las próximas generaciones…

Ibrahim Halili

   

Bawa Muhaiyaddeen
 


Poemas
Perdón
Bawa Muhaiyaddeen
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Mis queridos chicos:

Pidan el perdón cada segundo de su vida,
cada aliento, cada momento...


Digan para este momento,
-todas las alabanzas son de Alah.
Y para el próximo momento,
-toda mi confianza está en Alah.

Aunque nuestros padres
puedan olvidarse de nosotros.
Dios viene a ayudarnos y protegernos,
no importa donde estemos.

Cuando un hombre daña a otro,
el hombre que fue dañado
debe perdonar al que lo daño.
Esa es la más exaltada forma de perdón.

Mis chicos, perlas que iluminan mis ojos:
El dolor es parte de nuestra naturaleza,
parte de nuestra vida.
No deben prestarle mucha atención.

Deben experimentarlo todo,
vayan más allá...
y sepan que Alah es el tesoro,
nuestra única alegría.

En Su ojo somos pequeños chicos,
y Él nos perdona siempre.
Él no nos odiará, no nos desechará...
Tenemos que pensar esto,
hasta nuestra última respiración.

Mis nietos:
En el viaje de sus vidas usen su sabiduría,
no pierdan su inteligencia.
Si buscan venganza de otros,
mientras corran tras ellos, alguien estará corriendo tras ustedes,
y su trabajo será estropeado.

Ustedes deben pedir perdón a Alah,
si lo que hicieron hizo daño.
Y pedir el perdón
a quien hicieron daño...

El lugar donde uno viene a buscar a Alah,
no es el lugar donde uno viene
a ver los errores y culpas de los otros.

El trabajo que uno debe hacer aquí es
estudiarse a uno mismo,
corregirse a sí mismo...

Para dar compasión a todos los seres creados,
y que los seres creados los amen.
Para tratar a todas las vidas como a la que uno posee,
y para perdonar cualquier falta
que otros pudieran haber cometido contra nosotros.

Para abrazar con los tres mil atributos divinos,
para abrazar a todos con nuestro amor,
para alimentar a todos con la leche del amor,
con la miel de la sabiduría,
y para abrazar esa alma dentro de su propia alma,

Y más te vuelves tu mismo humilde...
y más pides perdón...
más se ve tu verdadera exaltación.

Bawa Muhaiyaddeen


Barakallah Nº 005
Órgano de difusión interno de la orden Halveti Cerrahi en Argentina
Secciones: Consejos - Sharia - Sohbets - Artículos - Trabajo - Música - Cuentos - Poemas
Edición: barakallah326@gmail.com
www.jerrahi.org.ar - Barakallah Index