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Acerca del Sufismo

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Sefer Dal Efendi.
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Sheykh Sefer Dal Efendi r.a.

Consejos de Sabios
Acerca del Sufismo
Sefer Dal Efendi. El sufismo no es teoría...
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Mis Queridos compañeros, viajeros en el camino de la Verdad:
Como todos Uds. saben, el Sufismo no es teoría. No es un conocimiento que se pueda transmitir y aprender sólo a través de las palabras. Es un modo de vida que únicamente se puede aprender con la acción. Esta sabiduría se dio a unos muy pocos elegidos entre el pueblo de Muhammad (saws).
Este conocimiento se llama conocimiento divino, dicho por Allah Elevadísimo.


Los sueños son un medio a través del cual se dice este conocimiento; ellos son comunicados desde el reino divino a quien está esperando recibirlos. Son una porción pequeña de la revelación divina que fue enviada a los Mensajeros de Allah. Nuestro Maestro, el Sultán de todos los Mensajeros, la Luz de este mundo y del futuro, ha dicho:

“La profecía terminará cuando yo termine; no obstante,
vendrán mensajes a través de los sueños del puro hasta el fin del tiempo.
Allah Elevadísimo guiará a los siervos dignos a través de sueños puros”.


Lo que es importante es que estos sueños deben ser interpretados.
La capacidad para interpretar sueños, los que son mensajes de Allah, es una señal de que una persona está recibiendo conocimiento divino y por lo tanto es capaz de descifrar el mensaje divino.

El significado de la palabra SUFI es, que uno ha purificado su corazón, es decir, quien es capaz de limpiar su corazón, traerlo a su estado de pureza original. La aparición de esta manifestación divina es imposible para quien es una parte de un mundo lleno de inmoralidad,

La esencia de todos los caminos místicos anteriores al Islam es la misma que la esencia del Sufismo Islámico.
Después del Islam, muchos santos, muchos conductores de caminos místicos, muchos maestros que siguieron el camino verdadero, han continuado invitando a los siervos de Allah a buscar la Verdad, y los han guiado con la fuerza y la luz de su fe desde la tiranía, la duda, la confusión y la inmoralidad hasta la moralidad y la pureza y finalmente a la Verdad,

Esta moral se compone de la satisfacción y el placer del siervo con su Señor, mostrando paciencia, confianza, agradecimiento, compasión, generosidad, etc. El carácter de tales personas se hereda del carácter de nuestro Maestro, el Sultán de todos los profetas, y ciertamente lo guiará a la pureza.
Para ser capaz de lograr esta convicción, este deseo y este estado, es imperativo seguir la enseñanza espiritual de los grandes santos del Islam.

La base de este sistema es el Sagrado Corán y la tradición del Profeta Muhammad (saws). Es posible para todos aprender intelectualmente todas las diferentes ciencias y conocimientos del Islam: teología, legislación islámica, las tradiciones, la interpretación de los versículos del Corán; pero es solamente la fe, el musulmán puro, quien puede recibir la sabiduría divina que se llama tasawwuf.

¿Qué es tasawwuf? En un sueño, uno de los grandes santos preguntó a la Luz de Ambos Mundos, y El (saws) contestó:
“Abandonar todo reclamo, limpiarse uno mismo y contemplar la verdadera realidad de las cosas”.
Lo mismo se le preguntó a Junayd al-Bagdadi, su alma sea santificada, y respondió: “Es borrarse uno mismo, ser uno con la Verdad, y fluir con la Voluntad Divina”. Y dijo: “Es cuando El te mata de ti mismo y te revive en El mismo”.

El sufismo es abandonar los sueños imaginarios e imposibles, los deseos de la carne y dejar de ser permisivos y excusarse a sí mismos; sin embargo, aceptar todas las excusas de las faltas de otros.
El sufismo es recordar uno mismo y la Verdad, y nunca olvidar y continuar las oraciones diarias de uno y la adoración que lo ayudarán a recordar.
El principio del camino es obtener conocimiento, el medio es vivir en él y el final es ser con la Verdad.

El conocimiento ayuda a levantar los velos del descuido y crea el deseo. La acción le trae a uno eso que uno desea. El estado final es la unificación del ser de uno con el divino.

Los que saben han dividido a los seguidores de este camino en tres niveles.
El primero es el buscador, el hijo del momento, cuyo trabajo es estar presente en el ahora. El del medio es el poseedor del estado y el más elevado es quien lo ha obtenido, quien ha llegado a ser uno con su Señor.

Ibrahim Dusuquí, Allah santifique su alma, uno de los cuatro grandes Polos, dijo:
“¡Oh hijos míos!, que transitan este camino conmigo, yo los convoco y digo: Si alguna vez alguien les pregunta sobre sufismo, no le contesten, no con esa lengua que es incapaz de decir más que palabras, hasta que la verdad del tema se manifieste en Uds. Si uno de Uds. es totalmente leal a todas las prescripciones de nuestra fe y en sus actos prueba esa fe, solamente entonces se pueden escuchar las palabras fuertes que vengan de sus labios y estas palabras son el fruto dulce de su fe".

El sufismo no es aparentar como un Sufi, en la vestidura, en las maneras del Sufi. Esto, cuanto más, es una señal exterior. El Sufi es el que es refinado en su apariencia y en sus atributos; alguien que es amable, bondadoso, interesado, considerado en su carácter, y alguien que día a día es mejor y mejor, más elevado y más elevado. Cuando un sufi ha logrado la realidad del Sufismo, él logra el nivel de extrema belleza y refinamiento. Es como si su interior, que está cerca de Allah Elevadísimo, se ha expelido. El aparece del modo que es; él ha pasado a otro reino. Para él no hay separación.

El Sheikh Daud al-Kabir, su alma sea santificada, dijo:
“Quien encaja el Sufismo en palabras, no es un Sufi; ni lo es el que busca señales del Sufismo en otra apariencia de la gente. El Sufi es quien incluso ha dejado el Sufismo atrás”.

Este camino no se sigue en paz. Es una batalla continua. Nuestro Maestro, la Luz de Ambos Mundos, dijo a sus compañeros después de una gran batalla:
“Ahora nosotros empezamos una batalla más grande”;
le preguntaron: “¿qué es una batalla más grande?", él dijo:
“Es la batalla con Uds. mismos, con sus propios egos”.

Se dice que Sufi se llega a ser cuando es cero, y cuando él llega a serlo, nunca es cero.

No vendan Sufismo, porque quienes saben sabrán.
La hipocresía no tiene lugar en el amor y la sinceridad.

La Shari’ah es miel pura y la Tariqah es la manteca.
Mezclen la miel y la manteca para que el Amigo la pruebe.

Sepan que Uds. no saben y busquen a quien sepa.
Acorten sus discursos y renuncien a sus yoes.

Esta es la palabra más dulce, la belleza, la delicadeza;
Y en esta conversación Yunus será recordado.

Este camino es una guía desde el cielo,
No mis palabras desde la lengua de este mundo.

Es un regalo de la Verdad Más Elevada.
Que nuestro Señor no nos separe de la luz de Mustafá.

El guardián de la puerta de Hadrat Pir Muhammad Nureddin al-Jerrahi,
el amante de Jerrahi,

Sheikh Safer Dal.


 

Sharia
El Matrimoño en el Derecho Islamico Hanafi
El matrimonio en el derecho islámico hanafî y sus diferencias con otras escuelas
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Adaptado por Hasan Bize de la obra “Encyclopedia of Islamic Law - A compendium of the major schools”, adaptación de Laleh Bakhtiar, ABC International Group, Inc., Kazi Publications, Chicago, 1996


1. El contrato matrimonial y sus condiciones

1.a. La fórmula matrimonial

Todas las escuelas de derecho coinciden en que el matrimonio se efectúa mediante la celebración del contrato respectivo, que consiste en un ofrecimiento de matrimonio (iÿâb) hecha por la novia o su representante (nâ’ib) o tutor (wakîl), y la correspondiente aceptación (qabûl) realizada por el novio o su representante. Un mero acuerdo sin la pronunciación del ofrecimiento y la aceptación no equivale al matrimonio.

También hay consenso en que el contrato es válido si la novia o su representante/tutor pronuncian la palabra ankahtu o bien zawaÿtu (ambas significan “Me doy en matrimonio”) y el novio responde con la palabra qabiltu (“Acepto”) o radîtu (“Estoy de acuerdo”).

Sobre el empleo de otras palabras sinónimas a las derivadas de las raíces zawâÿ y nikâh hay disenso. La escuela hanafî acepta el uso de otros términos (tales como los derivados de tamlik [dar en posesión, cesión], hibah [regalarse, entregarse, ofrecerse], bay‘ [vender], ihlâl [hacerlo lícito]) si la intención es la de celebrar un matrimonio. Empero términos que trastocan las condiciones de continuidad y perpetuidad del matrimonio, como los derivados de iÿârah [alquilar] y yarah [prestar], no son válidos para celebrar el contrato matrimonial.

No es necesario que el pedido u oferta de matrimonio y la aceptación sean pronunciados con el verbo en mâdî (el tiempo perfectivo del árabe), aunque algunas escuelas lo estiman obligatorio.

La escuela hanafî no requiere “inmediatez” entre la pronunciación de ambas fórmulas (pedido y aceptación), lo que sí es obligatorio para los otras escuelas. Para la escuela hanafî incluso, si una mujer recibe por carta con una propuesta de matrimonio, y reúne a testigos y lee la misiva y dice “acepto casarme con él”, el contrato es válido.

Hay consenso general en que las fórmulas del contrato pueden decirse en otra lengua si no es posible hacerlo en árabe ( ).
Es posible para la escuela hanafî únicamente celebrar el contrato por escrito y no en forma verbal, siempre y cuando los novios no estén presentes juntos en el lugar en que se celebra.

El que no puede expresar su intención (p. ej.: un mudo/a) puede manifestarse por señas o por escrito, pero si combina ambas es mejor.
No está permitido incluir una condición de anulación a favor de ninguno de los novios. Si se la incluye el contrato es válido pero no la condición (es decir que son un matrimonio salvo que se divorcien).

Como regla general el ofrecimiento en matrimonio o pedido es realizado por la novia y la aceptación por el novio. La mujer dice zawwaÿtuka (te tomo en matrimonio) y el hombre responde qabiltu (acepto). De todas maneras para la mayoría de las escuelas si se altera el orden y la aceptación precede a la oferta (por ejemplo que el hombre le diga al wakîl: zawwiÿnîha [cásala conmigo], y éste responda: zawwaÿtukaha [la caso contigo]).

El contrato matrimonial queda firme con la pronunciación de la fórmula por ambas partes, y no puede quedar sujeto a una condición futura.

1.b. Los testigos

La presencia de testigos es una condición necesaria para la validez del contrato matrimonial. Para la escuela hanafî es suficiente la presencia de dos hombres, o un hombres y dos mujeres. El contrato no es válido si todos los testigos son mujeres. No se requiere (como en otras escuelas) que se trate de musulmanes probos ( ).

1.c. Capacidad para celebrar el contrato matrimonial

Todas las escuelas concuerdan en que es necesario la salud mental y la adultez para ambas partes, o al menos para el wakîl en el caso de la mujer. Tampoco puede haber incompatibilidad para contraer matrimonio por consanguinidad, directa o adquirida, o por otra causa permanente o temporaria. (Los obstáculos legales para el casamiento se discutirán más adelante).
La escuela hanafî no considera que el libre consentimiento sea condición obligatoria del contrato matrimonial (o sea: admite la validez del contrato si hubo coerción). No así el resto de las escuelas.
Las fórmulas del contrato proferidas con intención de juego o broma son igualmente válidas, por la tradición que dice: “Tres cosas son válidas tanto si se expresan intencionalmente como en broma: el matrimonio, el divorcio y la liberación de un esclavo” ( ).

1.c.1. Adultez:

Para todas las escuelas signos incontrastables de la adultez femenina son la menstruación y el embarazo ( ).
Para la escuela hanafî las edades mínimas para la madurez son de 12 años para el varón y de 9 años para la mujer, y las edades máximas 18 para los varones y 17 para las mujeres.

1.d. Estipulación de condiciones por la esposa

Para la escuela hanafî si la mujer se reserva el derecho al divorcio en el acto de matrimonio, diciendo: “Te desposo con la condición de que tendré derecho al divorcio” ( ), y el hombre acepta, tanto el contrato como la condición son válidas. El contrato es válido pero no así la condición si es el hombre el que la establece.
Otras condiciones establecidas por la mujer (como ser: no tomar otra esposa, no ser llevada fuera del país o región, etc.), son válidas para la escuela hanafî sólo si han resultado de un acuerdo en la negociación de la dote, de lo contrario son inválidas las condiciones pero no así el contrato.

2. Grados de parentesco de las mujeres con las cuales no es posible el matrimonio

Una de las condiciones para la validez del matrimonio es que la mujer esté libre de impedimentos legales. Las restricciones son de dos clases: a) por consanguinidad, y b) por otras causas

2.a. Por consaguinidad

Todas las escuelas concuerdan en que las parientes mujeres con las cuales le está prohibido al hombre casarse son de siete clases:
1) La madre, incluyendo a las abuelas materna y paterna.
2) Las hijas, incluyendo nietas en cualquier grado.
3) Las hermanas, tanto plenas como media-hermanas.
4) Las tías paternas, incluyendo tías abuelas.
5) Las tías maternas, incluyendo las tías abuelas.
6) Hijas de un hermano (sobrinas), en cualquier grado.
7) Hijas de una hermana, en cualquier grado.
Esta disposición se basa en la aleya coránica: “En adelante, os están prohibidas vuestras madres, vuestras hijas, vuestras hermanas, vuestras tías maternas o paternas, vuestras sobrinas por parte de hermano o hermana...” (4:23).

2.b. Otras causas

2.b.1. Afinidad

Es de varios tipos:
1. La esposa del padre está prohibida para el hijo y el nieto en cualquier grado, y esto por la sola celebración del contrato matrimonial, aunque no haya consumación. Se sustenta en la aleya coránica que dice: “En adelante no os caséis con las mujeres con las que han estado casados vuestros padres...” (4:22).
2. Análogamente la esposa del hijo está prohibida para el padre y el abuelo, igualmente por la sola celebración del contrato. Por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ...las esposas de vuestros propios hijos...” (4:23).
3. La madre y la abuela de la esposa, igualmente por la mera celebración del contrato, por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ... las madres de vuestras mujeres...” (4:23).
4. Las hijas de las esposas, si se ha consumado el matrimonio, por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ... vuestras hijastras que están bajo vuestra tutela, nacidas de mujeres vuestras con las cuales habéis consumado el matrimonio, si no, no hay culpa...” (4:23). Para la escuela hanafî, haber tocado o simplemente mirado a la mujer con intención sexual vuelve mahram a su hija, aunque no se haya consumado el acto sexual.
El contacto sexual por error o falsa impresión, sin que exista contrato matrimonial, genera igualmente las restricciones de afinidad indicadas arriba.

2.b.2. Consanguinidad entre esposas

Todas las escuelas concuerdan en que estar casado con dos hermanas simultáneamente está prohibido, por el versículo coránico: “En adelante, os están prohibidas ... casaros con dos hermanas a un tiempo...” (4:23).
Las cuatro escuelas sunníes concuerdan en que también es ilícito para el hombre estar casado a un tiempo con una mujer y su tía paterna o materna.




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Sheykh Sefer Efendi r.a. (der.) y Sheykh Tosun Beyrak Baba (iz)

Sohbets
Los Tres Regalos
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Toda la vida es religión.
No necesitan hacerla difícil, no es necesario.
La prueba de que la vida, no está en hacerla difícil, es que los problemas en la vida, son siempre cortos, vienen y van.
Lo que es difícil, es ser consistente, persistente y perseverante.


Puedes agarrarte de una barra, por un rato, pero en un rato ya no puedes más. Ser perseverante es lo difícil. Incluso en las cosas fáciles, cuando uno las hace todo el tiempo, se tornan difíciles. Por ejemplo: el estar atento, si todo el tiempo estás atento, se torna difícil.

Por eso en nuestra religión, hay momentos en los que hay que trabajar, hay momentos para divertirse, hay momentos que hay que estar despierto, hay momentos que hay que dormir. Y así es como debe ser.

Vivimos en este mundo y esperemos que lleguemos a ser seres humanos.
Si entramos en detalles, tenemos todo tipo de situaciones y problemas que generalmente tienen relación con nuestra vida en este mundo.

El mundo y el ser humano, son como los lados de una hoja, es una sola cosa, o las dos caras de una moneda.
Dicen, que este universo (´alim) -´alem en árabe, Allahutallah le habló a su Profeta (byp) en ese idioma, también significa signos, alamad, (signos)-. Eso significa que el mundo son los signos de Allah, la manifestación de Allah.

Entonces ustedes y la vida en este mundo, es una sola cosa, como las dos caras de una moneda. También dije, que este mundo es como un árbol y el ser humano es su fruto. Y no piensen, dice el poeta, que el árbol es solo madera…

A pesar de que son una sola cosa, parecen ser enemigos. Tratan de luchar el uno con el otro, tratan de poseerse. Tienen que admitir que eso es lo que piensan que es la vida: poseer este mundo.
El señor Bush está tratando de poseer el petróleo del mundo, y entonces tratas de tomarlo para poseerlo y entonces abusas, y al final la tierra se agota, envenenando el aire y el agua…
Tienen que admitir que el mundo, que eres tu, y que haces un deber sacar lo máximo de él, como si no hubiese un mañana. No piensas en tus hijos, ni en tus nietos. Sacamos todo el petróleo, todo el alimento y todos los minerales, y me da lo mismo si queda o no. El mundo se da cuenta y te paga de vuelta, y te saca todo lo que tienes, te saca el alma, te saca el corazón y tu tiempo.
Todo lo que tú tienes te lo hace amargo, te hace trabajar todo el día.
Es como si mi brazo derecho está tratando de arrancar mi brazo izquierdo, o como si mi ojo derecho está tratando de hundirme mi ojo izquierdo. En eso consiste nuestra vida. ¿No es así?

¿Dónde está la justicia? Una de las obligaciones del Islam es la justicia. Tener las cosas correctas en el lugar correcto. ¿Es correcto que tu ojo derecho quiera hundir tu ojo izquierdo, o que tu brazo derecho esté tironeando de tu brazo izquierdo?... Pero eso es lo que hacemos.
¿Dónde está la compasión?, ¿Dónde está la consideración?

Este mundo es un árbol, y ustedes son sus frutos. Y del fruto sale la semilla, cae a la tierra y crece otro árbol, y hay otro fruto, que produce una semilla que va a la tierra y produce otro árbol. Y así es la ley.

Pero nosotros somos bandidos, funcionamos en contra de la ley. Y se nos olvida, como dije anoche, que el Profeta (byp) dice, que este mundo es tu amigo, si es que te hace recordar a Dios.
Queremos poseer el mundo y el mundo se enoja y quiere poseernos. Pero ni el mundo te puede poseer, ni tú puedes poseer el mundo. Porque el mundo no es tuyo, ni tu tampoco le perteneces al mundo, ambos le pertenecen a Allahutallah. No es tuyo el mundo, y tú no eres de él, ambos son de Él.
Entonces tienen que considerar que este mundo, se les ha dado en confianza.

Allah dice que le ha propuesto dar en confianza el mundo a sus otras criaturas y ninguna aceptó, pero nosotros si aceptamos, y entonces somos los regentes, los diputados de Allahutallah. Pero no nos comportamos así, sino que nos transformamos en enemigos de aquello que se nos ha dado en confianza. Y eso no está bien, y de eso nos tenemos que dar cuenta, es una parte del Islam. Y eso en cuanto a la relación con el mundo.

¿Ustedes admiten que lo que estoy diciendo es la verdad?, ¿y admiten también, que está mal?, ¿Creen que podría hacerse bien?. Creo que la respuesta a esta pregunta debería ser si…

Pero dije, el hombre y el mundo, no el hombre que uno se imagina, no el mundo imaginario. Porque la mayoría de nosotros nos imaginamos como hombres. Y la mayoría nos imaginamos el mundo. No vemos el mundo real.
¿Cómo es el verdadero hombre para aquellos de nosotros que somos musulmanes?
Todos somos musulmanes. Porque un musulmán considera a todos los musulmanes. Entonces un hombre es un musulmán. Un animal no es un musulmán. Entonces la primera obligación, para que alguien sea un musulmán, es ser un ser humano.
Un ser humano, es llamado insan nas.
El idioma árabe es un idioma muy rico. Allahutallah le habló al profeta (ByP) en ese idioma porque él hablaba en árabe. El árabe fue y es hasta nuestros días un idioma muy rico. Hay muchos otros idiomas: Inglés, alemán, francés, español, etc. que se han prestado entre sí muchas palabras.

Un presidente turco muy importante llamado Ataturk, decidió hacer del idioma turco, que solo tuviera palabras de origen turco, o sea del turco de los turcos de Turquía central. Quizás los turcos se van a sentir insultados con lo que voy a decir, pero no me importa. El turco de los turcos de Turquía central, es un idioma bastante primitivo, consiste en: Caballo, leche de caballo, mierda de caballo y látigo de caballo (para pegarle al caballo), espada y cosas así. Ahora el turco otomano, era una lengua muy rica. No tan rica como el árabe. Pero aun así tenía su riqueza, porque había tomado palabras del árabe y del persa. Las palabras prácticas cómo esas que decía, venían del turco y las palabras conceptuales y filosóficas venían del árabe, y las palabras poéticas venían del persa. Entonces era una lengua muy rica. Cuando lo redujeron al turco, un turco no podía entender a otro.

Hablando ahora del español (y el ingles), “por ejemplo - for example”… Los idiomas que hablamos, están todos entrelazados. No existe un idioma inglés, viene de la adaptación del celta, del alemán. Están las lenguas latinas: el francés, el italiano, el español. Y es fácil entenderse entre ellas porque hay muchas palabras en común. Los idiomas germánicos y los eslavos, pueden entenderse algo. Entonces el árabe era un idioma extremadamente rico. Entonces cuando siento algo en árabe, y que Alahutallah habló a su profeta (byp) en este idioma, no es como algunos árabes piensan que Allah amaba más a los árabes, sino porque era en ese momento el idioma más rico.

Volviendo al tema “insan”, ser humano. Insan tiene relación con otra palabra árabe, que viene de la misma raíz, que es unsia, que significa, cercanía. Yo estoy cerca de Abdu Rahman. Entonces insan, es estar cerca de Allahutallah.
Alguien que no está cerca de Allahhutallah, no es un insan. Entonces religión, Islam, la verdadera humanidad, depende de ser insan, que es una criatura que está cerca de su creador.

¿Cómo es estar cerca de su creador?
Ven yo estoy cerca aquí de Abdu Rahman, y de ustedes, porque tenemos ciertas características en común, muchos deseos en común, principios, muchas cosas que queremos, objetivos comunes, personalidades, caracteres parecidos.
Allah Hu Ta ´ala le ha enseñado a nuestro padre (byp) sus nombres, sus atributos, sus características. Tenemos en nosotros, divinas características, que son, las mismas, aunque mucho pero mucho más pequeñas, que las divinas características de Allahhutallah. Entonces, para ser un musulmán, tienes que ser un ser humano, tienes que ser un hombre. Pero cuando digo un Hombre, no me refiero a que tienes que tener en tu pecho pelos, o que tienes que tener un bigote, ni otras cosas, porque hay algunos hombres, que tienen un pecho prominente y que no tienen esa otra cosa, y hay otros que no tienen pelos en sus pechos y si son Hombres.

¿Quién es un Hombre? Hombre es precisamente aquel que contiene el carácter de Allahhutallah. Que es “Faal”, el que es activo; que es “Alim”, el que sabe; que es “Rahman”, es misericordioso; que es “Wadud”, amoroso; que es “Latif”, gentil, es hermoso, etc, etc, etc. 99 atributos.

Si tienen curiosidad, escribí un libro con los 99 nombres de Allahhutallah, léanlo. Este hombre es responsable. Este hombre ha asumido la responsabilidad de su Ruh en este mundo que es su papel. De un lado está la vida, y del otro él.

Un día, había una hermosa mujer en la ciudad de Bagdad, que la gente creía loca. Ella caminaba completamente desnuda, así iba al mercado, al centro comercial. Y la gente de Bagdad, haciéndose como si fuesen musulmanes (como aun hoy lo hacen), se sentían muy avergonzados de esta mujer desnuda. Y le decían, le gritaban y le rogaban, “¡Por favor, qué está haciendo, están todos estos hombres por aquí, como es posible que esté así, desnuda!.” Y ella miraba alrededor, “¿Hombres?, yo no veo ningún hombre. En Bagdad hace calor, Allah, me ha creado desnuda y voy a morir desnuda, y estoy dando vueltas desnuda”. “Bueno, está loca”, decían…
Pero un día, en el que el mercado era muy visitado, estaba lleno de gente con largas barbas, -como a algunos derviches que les gusta andar con unas barbas largas, para probar que son hombres, ¡seguro, seguro!- Y todos volvían su cabeza para ver a “la loca”. De repente empezó a gritar “¡por favor tráiganme algo para cubrirme!, ¡por favor!, ¡que allí viene un Hombre!”. “Finalmente un poco de cordura de esta mujer”, se oía. “Finalmente entendió que tiene que taparse, que hay hombres aquí alrededor”. “Sí, si, sí... Ahí viene un Hombre, lo veo”. Un hombre. Había miles. Miraron y era “Hazreti Abdul Kadir Al-Gailani”. Ese era un hombre.

¿Qué es un Hombre?
Allahutallah nos ha creado a todos, con una cierta intención. Y con todo lo necesario, para ser un hombre. Nos ha puesto todo lo necesario, y ha dicho que nos ha creado como lo mejor de su creación, que ha soplado en nosotros su propia alma. Nos ha enseñado sus propios nombres. Y nos ha dicho que nos ha creado a su imagen. Y nos ha puesto en este mundo, que es la otra cara de la moneda, y nos dijo: anda, aquí esta este libro, léelo.

Por cierto, como cuando uno compra una máquina, te dan las instrucciones de cómo usarla, El te ha dado la máquina, y te ha dado las instrucciones, que es el Coral Al-karim, La Biblia o el Antiguo Testamento.
Por si acaso, somos tan estúpidos, que no podemos entender estas instrucciones, también nos ha puesto enfrente a una persona y nos ha dicho imítenle. Pueden ser Hazreti Isa (byp), Hazreti Moisés (byp), Hazreti Muhammed (byp).
Bien, si no pueden leer las instrucciones, miren, miren, sigan, imiten a esta persona. Pero no. No lo vamos a hacer.

De toda esta cantidad de cosas buenas que ha puesto en nosotros, nos ha dado tres cosas muy importantes, que nos hacen ser diferentes del resto de la creación. Uno es eso que está dentro de su cabeza, -pero no estoy hablando de el pedazo de sustancia, de cerebro, porque los animales también lo tienen-, sino que dentro, ha colocado esta cosa misteriosa, que se llama inteligencia, la habilidad de entender.
No solo la habilidad de entender las cosas externas, cosas y situaciones, sino lo interno, lo profundo, no solo los efectos, sino las causas. Es lo que se llama Akl, inteligencia.

Anoche alguien me preguntó, y nos referimos a los dos tipos de inteligencia. Pero en realidad no hay dos tipos de akl, y se lo expliqué a él. Ven, está esta luz, que ilumina a las damas y que está iluminando a los caballeros. Entonces no puedes decir que hay dos tipos de luces, una que está mostrando a los hombres y otra a las mujeres. No, es la misma luz. Es la misma luz que nos hace capaz de calcular nuestra cuenta del banco, y al mismo tiempo nos da la razón y el raciocinio para darnos cuenta de que hay un Dios que nos ha creado.
Ese, es uno de los más grandes regalos, de Allahutallah, que sólo se lo ha dado al hombre.
¿Los animales no tienen Akl?, ¿No tienen una mente?, ¿No tienen inteligencia? Si, si lo tienen. Pero no de este tipo. Miran y dicen, ¡Ups! Esto es peligroso y huyen. Ellos también producen sonidos. El perro, dice ¡Guau!. La vaca hace Muuuu y el pájaro hace Tuit, Tuit, Tuit. Están diciendo, tengo hambre, debo buscar comida en algún lugar. O necesito sexo. O hay peligro, huye. Es autoconservación. Un pájaro no habla de la forma en la que estoy hablando ahora. Ni un perro, ni un saltamontes. Solo los seres humanos hablan de esta manera. Entonces un hombre es aquel que usa estos tres elementos. Por supuesto que hay millones, lo estoy simplificando para ustedes, para que entiendan y para que puedan hacer algo con esto.

Mi Sheik, cuando me dio permiso para hablar con la gente, me advirtió tres cosas:
Uno, cuando hables, asegúrate de que aquellos que te están escuchando, te entiendan. Dos, asegúrate de que además de entenderte, también van a estar de acuerdo contigo. Y tercero, me dijo, asegúrate que además de entenderte y estar de acuerdo contigo, que también sean capaces de hacer algo al respecto con lo que les has enseñado.
Luego me dijo, que si una de estas condiciones falta, entonces te quédas callado.
Ahora, ¿Cómo sé yo, especialmente cuando hablo en inglés,- y mi hija me está traduciendo al español,- como sé que están entendiendo lo que digo, y que van a estar de acuerdo con lo que digo, y que van a ser capaces de hacer algo, al respecto, aplicando esto que han entendido?
Bueno, esto es lo que supongo. Hace a una persona un profesor, un maestro. Maestro no: (corrige la traductora) Profesor, no me gustan los maestros.
“Maestro” me parece que es alguien que posee algo, que está por sobre. No estoy por sobre. Estamos todos en el mismo barco, y el barco se ha hundido.
Y estamos en el océano, dónde no vemos tierra por ningún lado. Hay un terrible huracán, y estamos a punto de ahogarnos.
Pero, de repente, vemos un hermoso barco, que no se hunde, y el nombre de ese bellísimo barco es Islam.
Y el sabio capitán de la nave, se llama Hazreti Muhammad (Bendiciones y Paz).
Y nos está arrojando cordeles con salvavidas, y eso se llama el Corán.
Ven, yo estoy en el agua también, con ustedes.
Pero me he agarrado de un salvavidas, y me han estado tirando hacia dentro del barco. Estoy mojado, y estoy preocupado por mis hijos, que están en el océano, y estoy esperando que se agarren de un cordel, de un salvavidas y que también se suban al barco.
Entonces, no soy un maestro, soy un simple profesor, que tuvo un profesor que le enseño estas cosas, y yo les estoy diciendo lo que él me enseñó.

Esa fue una advertencia que se me hizo, cuando se me permitió, usar esta cosa acá, (toca su gorro).

Lo otro que me enseñó, también fue una advertencia bastante dura, que también les advierto a ustedes. Porque, todo ser humano, todo musulmán, es tanto un estudiante y un profesor, es ambas cosas. Entonces, cuando él me dijo tú eres un profesor, jamás digas nada que venga de ti, di lo que Allahutallah ha dicho en el Corán al-karim, o lo que su amado Mensajero hizo o dijo, o lo que los Sheiks cercanos a estas dos fuentes, dicen.

Rasulallah (byp) dice: “Mis compañeros son como las estrellas”. Si estás en un océano, en un barco y no tienes una brújula, y quieres encontrar el camino, qué es lo que haces, antiguamente que es lo que hacían? Miraban las estrellas.
Entonces, él dijo: “mis seguidores, mis compañeros, son como las estrellas en los cielos, síganlos y encontrarán la salvación, la seguridad.”

Entonces mi profesor me ha dicho: “Di lo que Allahutallah dice en el Corán al-karim, o en los otros libros sagrados, o lo que los Profetas han dicho, o lo que sus Santos han dicho.”
Y me recordó tener cuidado con lo que me había dicho: que la gente que te escucha, te entienda, esté de acuerdo contigo y que puedan actuar de acuerdo.
Porque aunque tu cites del Corán, o de los hadizes, o de lo que me has escuchado decir a mi, te pueden entender mal.

Por ejemplo, en el Corán al-karim dice que no hagas tus oraciones, si es que estás indispuesto o estás borracho. Si alguien escuchó “no hagas tus oraciones” pero no escuchó “si estás indispuesto o borracho” entonces el que es musulmán dice: no hagas tus oraciones, porque el Baba ha dicho, que Allah ha dicho, que no hagas tus oraciones. Si él no hace sus oraciones, él tiene una falta, ha pecado una vez y yo he pecado dos veces. A pesar de que cité el Corán y que lo dije con buena intención, yo obtengo dos faltas y él una. Él también deja de hacer sus oraciones, él tiene una falta por esto, el otro también tiene una falta y yo dos veces dos, cuatro las mías. Y ahora este último le cuenta a otro que también abandona sus oraciones, y ahora son tres los que no están haciendo sus oraciones porque me mal entendieron a mi. Cada uno de ellos tiene una falta. Yo tengo 2, mas dos veces dos, mas cuatro veces cuatro. (Se potencia, dice la traductora).
¿Me entienden lo que les digo? Bien. Y esa es la lengua. ¿Me siguen?, porque a veces me voy de un tema a otro.

Volviendo a nuestra historia inicial sobre estos tres grandes regalos de Allahutallah, nos ha dado.
Este cerebro dentro del cerebro, Fuat, el corazón del corazón. Y la lengua humana, la lengua de la lengua. Podemos analizarnos a nosotros mismos y saber si somos en realidad seres humanos. Y que tipo de seres humanos somos.
Porque Allah también dice, que aquel que se conoce a si mismo, conoce a su Señor.

Otra obligación en el Islam, -ven que no hay solamente cinco -, desde anoche no sé cuantas ya les he dado, como obligaciones del Islam… Es ser un ser humano.
Están estos tres regalos, que todo ser humano tiene, pero no todo ser humano, los usa. Los usan como suponen que deben ser usados.
Nuevamente, hablando en términos generales, nosotros podemos dividirnos en cuatro categorías.
Hay algunos de nosotros, que a pesar de que tenemos una mente, no la usamos. Y de que tenemos un corazón, no lo usamos. Y a pesar que tenemos una lengua, no la usamos. Este ser humano, inhumano, es lo que se llama “el tonto”.

Les conté que Jesús (Bendiciones y Paz) estaba huyendo de alguien. Y lo detuvieron y le preguntaron, “¿Qué poder puede tener este hombre, que tú estás huyendo de él?”, Él mismo que fue tan poderoso, que podía abrirle los ojos a las personas que habían nacido ciegas, y podía curar enfermedades incurables, podía resucitar a los muertos, Jesús dijo, “si, si, puedo hacer todas estas cosas, con el permiso de Allahutallah, pero no puedo ayudarlo, es peligroso, porque esa enfermedad que tiene, es una maldición de Allahutallah, que es incurable, es el tonto”.

Entonces, si no son tontos, huyan de los tontos, como lo hizo Jesús (byp), porque su enfermedad, es horrible y extremadamente peligrosa. Puedes tú agarrarte esa enfermedad, y puede destruirte. No piensen que no les puede hacer daño. Un tonto es extremadamente peligroso. Por que está maldecido por Allahutallah.
La segunda categoría de seres humanos tiene la mente, pero no la usa como debe ser usada. Y tiene un corazón que no usa como debe ser usado, y tiene lengua y si, la usa.
Hay muchos de esos, incluso entre los Sheiks, y entre los sacerdotes, incluso en el Vaticano, incluso en Meca; hay muchos políticos, y no me gusta decirlo, pero casi todos los políticos, jueces, abogados, banqueros, hombres de negocios, contadores, -últimamente algunos han sido agarrados en EEUU- esos son los hipócritas.

Rasulallah (byp) dice, “lo que más temo para mi gente, son los hipócritas.” Porque los hipócritas, y en especial aquellos con conocimiento, tienen mente y no la usan como debe ser usada. Usan sus mentes, para engañar y mentir, y por cierto los llevarían por el mal camino, se los advierto. Hay muchos de ellos entre los que se llaman profesores de religión, y muchos también, entre los que se llaman profesores sufíes, hay muchos de esta categoría: huyan de ellos.

El Profeta nos amaba y por ello nos ha dicho que huyamos de ellos. Pero lo que quizás es más importante aún, en vez de pensar, quién será el hipócrita, para huir de él, más importante es, mirarse dentro de uno mismo.

¿Soy yo el hipócrita? Todos somos. Pero, un poco, quizás un poco más, o un poco menos, o quizás tan grande como este cuarto, como esta casa, o grande cómo este mundo. Entonces en que medida lo somos, es importante. Rasulallah dijo: “escojan la media, el justo medio.” Si uno es un poco hipócrita, traten de no serlo.
Les dije, que una de las condiciones del Islam, es la sinceridad. Sin sinceridad, nada es posible. Pero, una de nuestras derviches me dijo, en Chile: “mi jefe me pide que mienta”. Yo le dije, miente, si no su jefe la va a echar. Porque si ella no miente en esa posición, alguien más va a mentir. Si eres un político, tienes que mentir, si no mientes, no puedes ser político.

En el tiempo de hazreti Ali, (byp), que ya era califa, después de Rasulullah (byp), cuando le fue propuesto, él dijo, yo no puedo ser califa, no estoy calificado para ser califa. ¿Como Ali, no puedes ser califa? Rasullullah dijo, “yo soy la ciudad del conocimiento y tú (por Ali) eres la puerta, sino pasas por la puerta no puedes entrar en la ciudad, entonces tú eres el mejor entre nosotros, eres el que más sabe”. Entonces Alí dijo, “si puede ser así, pero aun así no estoy calificado”. “¿Pero porque Ali?” y dijo: “Yo no puedo mentir”.

Un político, solo puede ser político, si puede mentir, sin esto, no votaría ninguno de ustedes por él. Es tan simple como eso.
Entonces ser un poco hipócrita, en tiempos de necesidad y urgencia, supongo que estará permitido.

Una de las pruebas que me hizo pasar mi Sheik, en el inicio de mi profesión como derviche fue la siguiente: Vino un día a mi casa, y me dijo: Tosun Bay, supongamos que ahora viene la policía y toca la puerta, y preguntan por mí, si el Sheik está aquí -antes de eso, me había hablado largo rato, de la importancia de ser veraz, como yo también les he hablado...
Rasulallah dice que aquel que miente no es uno de nosotros, entonces si mientes, no eres un musulmán -si la policía toca la puerta y me quieren arrestar, qué les dirías a los policías?.

Yo le dije, no sé, Efendi, no sé que tendría que decirles, no puedo decirles que no sé, porque vendrían acá y entrarían a buscarte.
Yo te voy a decir lo que tendrías que decir, dijo mi Sheij: Tú pones tu mano adentro del bolsillo, y dices: “no está aquí”.
Entonces como ven, en ciertas situaciones, es permitido.

Pero, uno debiera, si es que uno realmente quiere buscar la verdad, si uno quiere realmente ser la verdad,-porque buscar y ser, son dos cosas diferentes: uno busca saber, rara vez, uno busca ser-. Si son buscadores, para ser lo que buscan, tienen que ser totalmente sinceros.

La tercera categoría de persona, juzgando como usa estos tres regalos de Allahhutallah, es aquel que tiene una mente, y solo la verdad entra a esa mente, tiene como un colador. No puede pasar algo que no es verdad. Su mente sólo contiene la verdad. No hay nada chueco. Tiene un corazón, ese corazón no odia, no miente, jamás se enoja, ese corazón tiene las características del amor.
Y el amor también se restringe, no ama a todo, ama a Dios, y ama aquello que Dios ama. Ama la creación de Dios, porque es Dios, el que creo esto.

Entonces este hombre usa su mente y su corazón de la manera correcta, pero es mudo. El no puede hablar y no habla. Porque ven, algunos de nosotros, han tenido algunas experiencias, verdaderas. Las experiencias verdaderas, son muy difíciles de mencionar, de hablar de ellas. De hecho algunas personas describen al sufísmo como algo indescriptible, que sólo lo puedes conocer si lo eres, si lo practicas.

Si tu no sabes lo que es la miel, yo te puedo decir, que la miel generalmente tiene este color, excepto que no es tan liquido como esto y es un poco más viscoso (tiene un vaso de té en su mano), tiene un olor muy agradable y que es dulce, que mas puedo decir… Puedo decir que la hacen las abejas. ¿Pero es eso una descripción de la miel, le tomas el sabor a la miel?

Si es que nunca le has tomado el sabor a la miel. Solo puedes conocer la miel cuando la has comido, cuando la has saboreado. La verdad es solo conocida cuando la tomas, cuando la saboreas, no mediante descripciones.

El sufismo es una de esas verdades. Entonces ese hombre que conoce la verdad, que siente la verdad, que ama la verdad, no puede hablar la verdad, pero es la verdad y vive la verdad. Si alguna vez lo encuentran, agárrense de él, y jamás lo dejen ir.
Porque a cualquier lado que vaya, es el lugar correcto donde hay que ir.

Lo que sea que coma es lo que hay que comer. Lo que sea que huela es lo que hay que oler. Lo que sea que él haga, es lo correcto para hacer.

Y la cuarta categoría de hombre, tiene una mente, tiene un corazón y una lengua.
Como el tercero, su mente sólo absorbe la verdad y rechaza la falsedad. Su corazón solo toma, siente, y está lleno del amor de Allahutallah y habla. Pero cuando habla, no habla de él mismo, habla de aquellas cosas que él es, y esto es ahli-márifa.

As Salamun Aleykum wa Rahmatullah
Tosun Bayrak Efendi

 

Artículos
Cuidado con el Sufismo
El sufismo es peligroso, profundo, quebrador, vertiginoso...
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El sufismo es peligroso, profundo, quebrador, vertiginoso. Ésta era una advertencia amistosa que siempre se hacía al que mostraba deseos de iniciarse en un arte para el que había que estar muy preparado. En muchos casos, en la actualidad el sufismo no es peligroso ni arriesgado: es una tontería.

También siempre se ha dicho que encontrar a un maestro sufí era muy difícil. Un maestro era el azufre rojo y el elixir, la piedra filosofal con la que el aspirante convertía su corazón en oro. Topar con uno era una bendición poco frecuente.


En la actualidad, parece que los maestros abundan más que los discípulos. Todo esto es síntoma de una degeneración en la que tiene mucho que ver el ‘contacto’ entre el Islam y Occidente.

En el mundo musulmán había un tesoro extraordinario, el sufismo (y afortunadamente todavía lo hay, y sigue existiendo con una vitalidad bulliciosa). Pero, ahora, ese tesoro también está expuesto en las estanterías de los supermercados. Para que algo tan delicado pudiera ser trasformado en mercancía barata había que distorsionarlo totalmente. La vinculación del sufismo al Islam -que es lo que le da envergadura- ha sido suavizada hasta extremos en que incluso se les ve como antagónicos. El rigor del sufismo ha sido tan diluido que con frecuencia parece que es suficiente leer un poema de Rumi para ser un consumado experto en las honduras de una espiritualidad milenaria.

La gazmoñería y la frivolidad con la que muchos occidentales se asoman desvergonzadamente al sufismo están perjudicándolo de modo grave. Cualquiera por aquí es sufí y además maestro si ha leído a Asín Palacios, a Corbin o a Idris Shah, o, peor aún, si tiene ‘intuiciones’ o está ‘iluminado’ y disfruta de una gracia especial. En el mundo musulmán, en el que el sentido de la trascendencia está tan arraigado y donde las ciencias del corazón son un patrimonio sólido y poderoso, la afectación de los que se pretenden sufíes en estos tiempos no hace sino fomentar un rechazo en el que las cosas pueden acabar confundiéndose.

El sufismo (el tasáwwuf) es lo contrario de lo que muchos piensan. En primer lugar, el sufismo es el Islam, es la profundización en él. El sufismo no es anterior al Islam, ni es una ‘herejía’ del Islam, ni es la aportación de los ‘persas’ a la civilización rudimentaria de los árabes, ni nada parecido... Los prejuicios contra el Islam han alimentado esos despropósitos que carecen de toda base y rigor. Presentar el sufismo como algo desligable del Islam, o algo por encima del Islam, es engañar, es buscar una clientela fácil entre quienes se apuntan a cursillos de espiritualidad y no quieren -por nada del mundo- nada complicado ni comprometido. Hay que huir como de la peste de quienes ‘venden’ un sufismo ajeno al Islam porque son buscavidas descarados que ofrecen ‘gangas’ a gusto del consumidor.

En segundo lugar, el sufismo no es ‘esoterismo’, ni ‘ocultismo’, ni ningún morbo de esa clase. No es una ‘secta secreta’, ni es la ‘masonería’ del Islam, ni es el patrimonio de una ‘élite espiritual’. El sufismo es mucho más serio, infinitamente más serio y de raíces más en la tierra. Para quienes se acercan imbuidos con esas ideas estrafalarias a auténticos sufíes se sienten descorazonados por la naturalidad con la que los sufíes son ‘gentes normales’ en un entorno en el que se les tiene -por lo general- en gran consideración, porque se les entiende, y en el que ellos están perfectamente integrados. Por supuesto, el sufismo tiene una sabiduría para la que se requiere una capacidad y una delicadeza especiales, como todo lo que es profundo, valioso y fruto de aspiraciones poderosas, pero nada tiene que ver eso con los remedos de disidencias místicas que se dan en Occidente.

Además, en Occidente, la gente tiende a ‘realizarse espiritualmente’ escuchando sermones, discursos y conferencias. Esto es nocivo porque da cancha a los que tienen labia. El sufismo no es ‘sentarse a escuchar a un maestro y quedarse embobado’. El embobamiento no cambia nada en el corazón del que escucha. El sufismo es Yihâd, es lucha interior y exterior, es esfuerzo continuado sobre una senda exigente. El sufismo es emprender una peregrinación en la que nadie ni nada te sustituyen. Lo dijo Ibn ‘Arabi: “Salí del país de al-Andalus en dirección hacia Jerusalem. Hice del Islam mi cabalgadura, del combate mi reposo y de la confianza en Allah mi provisión...”. Las palabras de los maestros, si no son estímulos sino divagaciones, no sirven de nada más que para su prestigio personal. Por eso es más importante y adecuada la exposición del Método (la Tarîqa) que la de laEsencia (Haqîqa), sin embargo la gente en Occidente prefiere y le resulta más goloso que se le hable de la Esencia y se especule sobre lo que es incomprensible si no se ha realizado antes el Camino que prepara el corazón para el Entendimiento (Fahm).

El sufismo no es una terapia, ni es un conjunto de ejercicios de respiración o relajación o meditación, ni es danzas exóticas y cánticos agradables, ni es sesión de cuentos, ni recitación de poemas, ni comunicación secreta de saberes herméticos, ni es la iniciación a un grupo elitista. El sufismo es vivir el Islam con nobleza e intensidad hasta la sabiduría y hasta la paz absoluta. Es la emoción del musulmán en el Islam. Es su Tradición en la que cada gesto encuentra una significación abismal. El sufismo es reconciliación con la vida y con el Creador de la vida, y es subordinación total al Señor de la vida, fluyendo en paz con su Voluntad hacedora de cada instante, es entregarse a Allah sin amaneramientos ni bobaliconería. Lo que mana de esa relación es la Belleza que embriaga a los enamorados de Allah y de su Mensajero.

Para ser sufí hay que ser ‘severamente’ musulmán. E incluso entonces la palabra ‘sufí’ debe emplearse con precaución. Por mucho rigor en la práctica del Islam y de la sinceridad en él aún se está lejos de alcanzar ese grado de profundidad en el que es lícito llamarse a uno mismo sufí. Por siempre se será un murîd, un aspirante, y un faqîr, un pobre vacío, y eso no es malo: es porque la meta es grande y porque el desafío es real, y es porque el ser humano es ser humano ante su Señor Uno y Único.

Quien sigue la senda de la que hemos hablado puede que alguna vez en su vida se encuentre con un maestro, con un sháij, alguien que se apodere de él y lo arrastre hasta Allah y lo sumerja y ahogue en ese Océano de Luz. Enhorabuena a quien sea bendecido de ese modo. Allah guía a los sinceros y a los perseverantes.

Hemos dicho a la cabeza de este artículo que el sufismo es peligroso y arriesgado. Nos referíamos a su carácter profundo, al enigma que está en su centro, al torbellino que desata en quien se lo toma en serio y quiere alcanzar sus últimas consecuencias. Se trata de un peligro hermoso, un riesgo que se asume en la contemplación de la Belleza,... es el vértigo ante lo Absoluto. Pero también es peligroso en un sentido negativo y que podemos reconocer fácilmente. Al descontextualizar el sufismo -como suele hacerse en Occidente- se tiende a la creación de grupos ‘exóticos’ o marginales, y también sectas. Es muy fácil convertir a un maestro sufí en un gurú. Es muy fácil convertir una vía sufí en un negocio particular enajenador de mentes. Es tan fácil que casi es inevitable.

Por ello es recomendable -hasta cierto grado- huir del sufismo en Occidente: no hay controles. Hay que tener cuidado. Es preferible limitarse a ser musulmanes sinceros y avanzar en la nobleza y en la excelencia (el Ihsân), y eso ya es sufismo, pues se ha dicho que el mayor y mejor prodigio es la rectitud, que el mayor y mejor rango espiritual es el Islam. Quien se fuerza y se violenta a sí mismo, encuentra a un timador; quien se relaja, es guiado por Allah. Lo que es aconsejable en el mundo musulmán -buscar a un maestro-, en Occidente puede llevarnos por mal camino. No se trata de un consejo absoluto porque no hay que ser desconfiado, pero sí es necesario estar despierto. En cualquier caso, siempre se debe tener la Sharî‘a como criterio sólido al que acudir.

En una sociedad musulmana todo está en su sitio, todo el mundo sabe de qué va la cosa y ningún estafador perdura. Es por ello por lo que proliferan los ‘maestros sufíes’ en Occidente y en proporción tal vez sean más numerosos que en el mundo musulmán, y eso es muy sintomático. Un maestro sufí, un sháij, es algo tremendo: es alguien al que se le hacen muchas exigencias, pero en Occidente no hay ninguna. Cualquiera que recite un poema de Rumi o diga cosas extravagantes se presenta a sí mismo como ‘reencarnación’ de Ibn ‘Arabi (discúlpesenos la ironía). Esa falta de vergüenza, en el mundo musulmán, sería patética.

 

Trabajo
Analogía de una Prisión
Y un grupo de escape.
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“Un grupo es el comienzo de todo. Un hombre solo no puede hacer nada, no puede alcanzar nada. Un grupo realmente dirigido puede hacer mucho. Al menos, tiene alguna posibilidad de llegar a resultados que un hombre solo nunca podría alcanzar.


Usted no se da cuenta de su propia situación. Usted está en una prisión. Todo lo que puede desear, si es sensato, es escapar. Pero ¿cómo escapar? Es necesario romper las murallas, cavar un túnel. Un hombre solo no puede hacer nada. Pero suponga que sean diez o veinte hombres, y que trabajen por turno; ayudándose unos a otros podrán acabar el túnel y escapar.

Y más aún, nadie podrá escapar de la prisión sin la ayuda de aquellos que ya han escapado. Sólo ellos pueden decir cómo es posible la evacuación y hacer llegar a los cautivos las herramientas, las limas y todo lo que necesitan. Pero un prisionero aislado no puede encontrar a dichos hombres ni entrar en contacto con ellos. Una organización es necesaria. Nada se puede lograr sin una organización.

Cada prisionero puede encontrar algún día la posibilidad de evadirse siempre y cuando sepa darse cuenta de que está en prisión. Pero mientras no llegue a esta comprensión, mientras él se crea libre; ¿qué posibilidad podría tener? Nadie puede ayudar por la fuerza a quien no desea ser ayudado. La liberación es posible, pero sólo como resultado de trabajos prolongados, de grandes esfuerzos y sobre todo de esfuerzos concientes hacia una meta definida”.

G Gurdjieff. “Fragmentos de una enseñanza desconocida” por P.D Ouspensky

 

Música Sufi
Zikr Cerrahi
Derviches de Estambul

Enlace
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Dikr Cerrahi

Derviches de Estambul
en el festival de Marruecos de musica sacra.
5 partes.

Quién dirige el zikr es Fatih Efendi,
uno de los halifas de Tugrul Efendi.


Si no puede ver el video desde aqui siga este linck
http://www.youtube.com/watch?v=7TAOxkqup_k

 

Cuentos & Historias
La Sabiduría de las Arenas
Cuento sobre un arroyo y las arenas...
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Un arroyo, desde su nacimiento en las lejanas montañas, después de atravesar todo tipo de paisajes, alcanzó por fin las arenas del desierto. Igual que había cruzado todas las demás barreras, el arroyo trató también de cruzar esta, pero se encontró que en cuanto se adentraba en la arena, sus aguas desaparecían.


Sin embargo, estaba convencido de que su destino era cruzar ese desierto, y de que a la vez no había manera de cruzarlo. Entonces una voz oculta, que salía del mismo desierto, le susurró: “El viento cruza el desierto, e igualmente puede hacerlo el arroyo”.
El arroyo objetó que estaba arremetiendo contra la arena, pero que sólo estaba siendo absorbido; que el viento podía volar y de que gracias a esto podía atravesar el desierto.

“Arremetiendo de tu manera habitual no podrás atravesarlo. Desaparecerás o te convertirás en una marisma. Debes dejar que el viento te lleve a tu destino.”

“¿Pero cómo puede esto suceder?”.

“Dejando que el viento te absorba”.

Esta idea no era aceptable para el arroyo. Después de todo, nunca antes había sido absorbido. No quería perder su individualidad, y una vez que la hubiese perdido, ¿cómo iba a saber que podría volver a recuperarla?

“El viento”, dijo la arena, “cumple esa función. Evapora el agua, la transporta a través del desierto, y después la vuelve a dejar caer. Al caer en forma de lluvia, el agua se vuelve a convertir en un río”.

“¿Cómo puedo saber que esto es verdad?”

“Así es, y si no me crees, no podrás convertirte más que en un cenagal, e incluso eso te costará muchos, muchos años; e indudablemente no es lo mismo que un arroyo”.

“¿Pero, no puedo seguir siendo el mismo arroyo que soy hoy?”

“No puedes seguir así en ningún de los casos”, dijo el susurro. “Tu parte esencial es transportada y vuelve a formar un arroyo. Tú recibes el nombre que tienes, incluso hoy, porque no sabes que parte de ti es la esencial.”

Cuando el arroyo escucho esto, comenzó a resonar un cierto eco en sus pensamientos. Débilmente, recordó un estado en el cual él —¿o era una parte de él?— había sido sostenido en los brazos del viento. También recordó —¿lo recordó?— que esto era lo que realmente había que hacer, aunque no necesariamente lo más obvio.

Y el arroyo hizo ascender su vapor hacia los acogedores brazos del viento, que suavemente y con facilidad le llevaron hacia arriba y a lo lejos, dejándole caer suavemente en cuanto alcanzó la cima de la montaña, muchos, muchos kilómetros más allá.

Y como había abrigado sus dudas, el arroyo fue capaz de recordar y grabar con más fuerza en su mente los detalles de la experiencia.
Él reflexionó. “Sí, ahora he conocido mi verdadera identidad”.

El arroyo estaba aprendiendo. Pero las arenas susurraron: “Nosotras lo sabemos, porque lo vemos suceder un día tras otro y porque nosotras, las arenas, nos extendemos desde la orilla del río por todo el camino hasta la montaña”.

Y por eso se dice que el camino por el que el arroyo de la vida tiene que continuar su viaje, está escrito en las arenas.

 


Poemas
En las Adoraciones de los Hombres Rectos
Hz. Rumi
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En las adoraciones y bendiciones de los hombres rectos
Las alabanzas de todos los profetas están amasadas juntas.
Todas sus alabanzas se mezclan en una corriente,


Todos los vasos se vacían en una sola jarra.
Pues El que es alabado es, de hecho, solamente Uno,
En este sentido todas las religiones son sólo una religión.
Porque todas las alabanzas están dirigidas hacia la luz de Dios,

Sus numerosas formas y figuras están tomadas de ella.
Los hombres nunca dirigen sus alabanzas sino al Ser considerado digno,
Se equivocan a través de opiniones erróneas de Él.
Así, cuando una luz cae sobre un muro,
Ese muro es un eslabón en conexión entre todos sus rayos;

Sin embargo cuando arroja ese reflejo de nuevo a su fuente,
Erróneamente muestra lo grande como pequeño, y detiene sus alabanzas.

O si la luna se refleja en un pozo,
Y alguien está pretendiendo alabar a la luna,
Aunque, por ignorancia, mira dentro del pozo.
El objeto de sus alabanzas es la luna, no su reflejo;
Su infidelidad surge del error de las circunstancias.
Ese hombre bien intencionado está equivocado en su error;
La luna está en el cielo, y él la supone en el pozo.
Por estos falsos ídolos la humanidad está perpleja,
Y conducida por vanas codicias a su dolor.

Hz. Rumi


Barakallah Nº 002
Órgano de difusión de la orden Halveti Cerrahi en Argentina
Secciones: Consejos - Sharia - Sohbets - Artículos - Trabajo - Música - Cuentos - Poemas
Edición: barakallah326@gmail.com
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